viernes, 15 de enero de 2010

Progresismo

Oscar Ermida, Nueva Sociedad n° 211
ISSN: 0251-3552

"parece inevitable identificar la distribución de la renta y la inclusión social como objetivos ineludibles del progresismo (las derechas pueden hacer asistencialismo, pero difícilmente avancen en la redistribución; además, tarde o temprano, la desigualdad que les es ínsita deriva, especialmente en el mundo en desarrollo, en exclusión social). De tal modo, un gobierno progresista no podría ser calificado como tal si mantiene o profundiza la concentración de la renta y otras desigualdades, aun cuando en el sistema de relaciones laborales muestre una preocupación por la protección del trabajador y la promoción de sus organizaciones"

Si nos ceñimos a esta definición, es indudable que la Concertación a querido ser progresista y lo ha logrado en algunos aspectos, pero en otros muy relevantes ha fracasado, por lo cual, aunque los líderes son progresistas, los gobiernos no.

Las responsabilidades son compartidas, sin embargo. Por una parte, los progresistas, en su mayoría representados por la Concertación, no ha tenido la fuerza de iniciar los cambios que se requieren, como el fortalecimiento de la educación (Gracias a Educación 2020 y los movimientos secundarios), la reforma tributaria (Gracias MEO), etc.

Por otra parte, el mundo conservador, a través de sus alcaldes y parlamentarios de derecha y DC, la iglesia católica, protestante, etc. , ha insistido en negar el acceso libre e igualitario de los ciudadanos a derechos reproductivos (píldora, condón), derechos sobre patrimonio común (parejas homosexuales), representatividad (binominal). También a permitido la concentración de la riqueza (derechos de agua, negar reformas tributarias como el royalty por mucho tiempo y aprobado a medias (casi un chiste)).

En resumen, caballeros asumamos nuestras posturas ideológicas, nuestras responsabilidades y sigamos avanzando.

Aquellos que gritan, llorán, acusan, niegan. Todos son responsables de este Chile. No es la concertación, no es la derecha... somos todos.

(mensaje lo publiqué originalmente aquí en el mensaje n° 42)

CARTA AL PRÓXIMO PRESIDENTE ELECTO

CARTA AL PRÓXIMO PRESIDENTE ELECTO

Estimado Presidente:

Entendemos que en un gobierno de 4 años no se la podrá jugar por todos los
temas. Congreso pareado, municipales en medio, elección estrecha; será
difícil. Por ello deberá escoger un par de temas para arriesgar su capital
político y recursos fiscales. Escoja la educación.

Lo pedimos a nombre de los 150.000 escolares que egresan cada año sin
entender lo que leen y que, si rindieran todos la PSU, obtendrían menos de 450
puntos, lo que equivale en una escala de 1 a 7, a obtener un 1 o menos.

Le pedimos esto también por prosaicas razones. Según estudios del National
Bureau of Economic Research de USA, la explicación más nítida del rezago en
el crecimiento de América Latina es el componente cognitivo. La correlación
a nivel mundial entre inequidad de ingresos e inequidad educativa es altísima.

Le pedimos que priorice en su gobierno un tema sin resultados a corto plazo. El
SIMCE y la PSU no van a variar significativamente en su período, por lo que
algún asesor, comprensiblemente, le va a sugerir que se vaya por la
cosmética, que no compre peleas, que gaste plata fácil y que arriesgue por
otro lado. No caiga en esa tentación. Hay formas para demostrar resultados.
Ud. puede dejar instalada la reforma educativa y se lo aplaudiremos a rabiar.

Antes de tres meses, puede echar a andar sin problemas varios de los 16 temas
de la Agenda Inmediata de Educación2020: por ejemplo una de las llaves
maestras es un programa ambicioso de formación, remuneración, certificación
y concursabilidad seria de directivos escolares. Lo mismo se puede decir
respecto a las dos puntas de la carrera docente: mejores incentivos para
buenos estudiantes de pedagogía, y mejores remuneraciones inmediatas a los
maestros que ya han demostrado su excelencia. Una evaluación urgente del
impacto del sistema de subvención preferencial.

En este año, Ud. debiera amarrar la reestructuración de la institucionalidad y el
financiamiento de los sostenedores de la educación pública. Sin sobresimplificaciones, con fórmulas flexibles y pruebas piloto. El apuro nos podría
dejar con una solución peor que la actual.

Asimismo, Ud. debiera enfrentar la madre de todas las negociaciones: la
legislación de Carrera y Estatuto Docente. No se trata únicamente de ver
cuánto gana un profesor de tal nivel ni cómo se le evalúa. El paquete es más
complejo, incluye atribuciones de los directivos, ingreso a la carrera,
eliminación de flagrancias, negociado a su vez con bonos de retiro y jubilación
digna para profesores. Gran desafío político y financiero.

Ojala durante el primer trimestre le ponga al país 6 metas cuantitativas para el
2014, honradas pero no tan pobres, que indicarán claramente si la reforma
está en marcha.

Algo así como: 1) 75 % de los alumnos ingresando a carreras
de pedagogía sólidas, provenientes del quintil superior de resultados de la
secundaria, 2) dos estudiantes ingresando a carreras técnicas debidamente
acreditadas por cada universitario, 3) tres mil directores de alto liderazgo en
escuelas vulnerables, 4) 50% de los profesores, los de mejor desempeño, con
una remuneración total al menos 50% superior a la actual, 5) 70% de aumento
en una revisada subvención preferencial, extendida a enseñanza media, y 6)
Un sistema de acreditación de la educación superior riguroso.

No le pedimos SIMCE, PSU, o PISA. Si logra estos indicadores intermedios, la
reforma estará en marcha y Educación 2020 estará buscando otros horizontes.
Mientras tanto lo molestaremos harto, con respeto y con independencia.

En nombre de Movimiento Ciudadano Educación 2020, 62.600 adherentes.
Firma
Mario Waissbluth
Coordinador Nacional

jueves, 14 de enero de 2010

Las opiniones se las lleva el cable

No sé si es mi impresión, me estaré haciendo más viejo y por lo tanto más duro en mis opiniones, pero siento que el mundo se polariza, que las personas no miden sus opiniones y que éstas solo tienen el valor de un instante, de presionar algo, de molestar a los demás o son convicciones carentes de una visión más global. ¿Tan encerrados estamos en nosotros mismos?

Vean esta columna del Historiador Chileno Gonzalo Rojas:


Me produce conflictos esta columna. De acuerdo con la falta de rigurosidad académica del colegio. De acuerdo con el rol de la Universidad. Pero la constelación de argumentos es confusa. Que yo sepa, todas las Universidades tienen hoy en día, marihuana, carrete, impuntualidad, patudez, el "supuesto" stress, etc. Pero prácticamente nadie toma o fuma en la hora de clases ni cuando debe estudiar o hacer trabajos (salvo en arte y filosofía y no olvidemos la famosa campana de Gauss... hay de todo en la viña del señor). No se puede ni debe mezclar la vida personal con la "social".

Por otra parte, es evidente que los jóvenes van contra la autoridad, es parte del crecimiento, de la naturaleza humana. Lo estúpido es que la autoridad tome una posición confrontacional.

La lucha por lo que creen justo es más loable que el respeto a la autoridad, especialmente cuando esta tiene demostrados antecedentes de falta de RIGUROSIDAD en su labor como proveedor de educación.

Por último, las personas no estudian siempre para ser el más inteligente y sabio, algunos lo hacen para facilitarse el sustento y darse especios personales de crecimiento y esparcimiento en otras esferas, lejos de sus estudios formales. Para eso sirven los fines de semana. A eso algunos le llaman CALIDAD DE VIDA.

jueves, 7 de enero de 2010

(Felizmente) Casada con problemas

Por Elizabeth Weil, The New York Times (Fuente).

I
Tengo un buen matrimonio. Podría ser mejor. Pero en general nos va bastante bien. La idea de mejorar nuestra unión me vino una noche en la cama. Mientras estaba acostada, me empecé a preguntar por qué yo no me estaba aplicando con la misma dedicación que en otros campos de mi vida al proyecto de ser una esposa. Como la mayoría de mis pares, me había preocupado del colegio, las amistades, el trabajo, la salud, criar a mis hijos. Pero en esta área crítica, el matrimonio, todos solíamos evadirlo. Quería entender por qué. No quería aceptar esto. ¿Por qué tanta pasividad? ¿A qué le tememos todos?

Cuando tenía 20 años pensaba que las personas hacían su propia suerte. Parte de la suerte en la que creía que me hice se personificó en Dan, un encantador, apuesto surfista y escritor que conocí tres días después de haberme mudado a San Francisco. Once años después tenemos dos hijos, dos trabajos, una casa, un arrendatario, una extensa familia. ¿Íbamos a ser descuidados con cómo estaba funcionando nuestra relación?

Así que decidí preocuparme de mi matrimonio, trabajar para mejorarlo, mientras aún lo sentíamos fuerte. Nuestras dos hijas, que ahora tienen 4 y 7 años, ya no necesitaban tanto de nosotros, nuestras carreras se habían estabilizado; habíamos logrado tener nuestra propia casa. Viéndolo de una manera crítica, podría decirse que tenía miedo a sentirme estancada, pero positivamente, que tenía energías para Dan otra vez.

II
Pero, ¿Cómo empezar? ¿Cómo debiese ser un mejor matrimonio? ¿Más feliz? ¿Íntimo? ¿Estable? ¿Con menos peleas? ¿Mejor sexo? ¿Fortalecernos como equipo? ¿Conversaciones más intrigantes? Nuestro objetivo y cómo alcanzarlo aún no estaba muy claro.

El último sábado de primavera, fuimos a Mill Valley para asistir a unas clases de educación de pareja. En círculos más académicos, la educación de pareja es conocida como un programa de "prevención", una admisión implícita de que para el tiempo en que la mayoría de las parejas llegan al paso siguiente -la terapia- es demasiado tarde. Las clases están basadas en la optimista idea de que tú puedes aprender a tener un mejor matrimonio. Nosotros nos inscribimos en un curso de 16 horas repartidas en dos sábados llamado "Dominando los misterios del amor". Las clases enseñan a los estudiantes cómo conversar en pareja, o mejor dicho, cómo dejar las escaramuzas del tipo veamos-quién-gana-retóricamente, que eran tan típicas en nuestra casa. Trabajar la destreza para conversar es un ejercicio que requiere una forzada empatía. Una persona comienza hablando de sus sentimientos. La otra persona luego valida esos sentimientos, repitiéndolos de vuelta.

A mediodía, Dan y yo nos sentamos en un sillón para conversar acerca de "pequeños desacuerdos". Entre nuestras peleas más recurrentes estaban cuánta energía y dinero debíamos destinar a la afición de Dan por cocinar. Poco tiempo después de tener a nuestra primera hija, Hannah, Dan y yo comenzamos a tener la misma conversación todas las noches: ¿quieres ver a las niñas o prefieres cocinar? Yo siempre escogí las niñas, y ahora, siete años después, Dan es un excelente, compulsivo y prolífero chef. Gastamos más en comida que en nuestra propiedad. Sí, comemos bien. Muy bien. Pero ésta era una alegría momentánea. Durante las cuatro horas que cocinaba Dan, yo tenía que atender a nuestras cada vez más hambrientas, cansadas e inquietas hijas, y preocuparme del dinero.

Durante nuestras clases, siguiendo las técnicas de conversación, la distancia emocional entre nosotros en este asunto parecía estar a punto de colapsar. Le decía a Dan, y luego él me repetía: "El caos realmente te está molestando". Después Dan me decía, y yo repetía: "La comida es una parte muy importante de la familia".

Esa tarde, mientras hablábamos de esta manera seria y abierta, sentí que una barrera cayó en nuestro matrimonio. La intimidad comienza cuando la persona expresa sentimientos reveladores, y a su vez, el otro responde con apoyo y empatía, y se logra cuando la primera persona se siente entendida, validada y cuidada. Esto no es nuevo. Pero en los días y noches que siguieron el curso, nuestra intimidad creció. Nunca habíamos considerado que nuestros torneos verbales eran para protegernos de sentimientos incómodos. Claramente lo eran. De vuelta a casa, a la mañana siguiente, me encontré diciéndole a Dan una serie de historias anti-heroicas de mi niñez, historias que nunca le había contado, supongo que por inseguridad.

Durante las semanas siguientes, incluso nuestro sexo se volvió más íntimo, más abierto y natural. Después me sentí nuevamente con ganas de retraerme. Me encantaba la idea de sacar afuera mis emociones escondidas y ver también qué pasaba con las de Dan. Me gustó por un tiempo. Pero Dan tiene una personalidad más fuerte y extrovertida que yo. Temía que, en nuestra intimidad, yo fuese la dominada.

Algunos días, después de noches de intimidad, me levantaba e iba a la cocina queriendo pretender que esto nunca había sucedido. Dan acariciaba mi cintura, pero yo me alejaba. Mientras trabajábamos para mejorar nuestro matrimonio, me encontré apartando a mi marido de mí. Había empezado nuestro proyecto pensando que mientras más cerca estuviésemos, mejor. Pero resulta que no fue así, por lo menos para mí.
Unas semanas después fuimos a una terapia psicoanalítica de pareja. En el camino acordamos no remecer demasiado fuerte las bases de nuestra relación.
Holly Gordon, nuestra psicoanalista, no estuvo muy de acuerdo con nuestro plan. "Para sacarle el máximo de provecho a su tiempo aquí necesitamos que hablen acerca de sus insatisfacciones, algo que quieran mejorar", nos ordenó. Me sentía más confiada en que pudiéramos construir un mejor matrimonio, pero menos en que nuestras personalidades individuales pudieran cambiar. La terapia de pareja, para mí, era parecida a la quimioterapia: útil, pero tóxica.

III
Todo esto se hizo evidente el pasado verano cuando tuvimos la peor pelea de nuestro matrimonio. En ese momento, estábamos en la casa de mis papás, a una hora al noreste de San Francisco. Más que por la comida, más que por los niños, peleábamos por los fines de semanas, en particular, cuántos fines de semanas de verano pasar ahí. Me gustaba el lugar: soleado, los abuelos cuidando de los niños, además podían nadar. Dan lo detestaba, describiéndolo como "un complejo de golf totalmente aburrido en que tu mamá alimenta a nuestros niños con dulces para el desayuno y en el cual se me prohíbe totalmente cocinar".

"¿Cuán lejos quieres que llegue esto?" Dan me gritó el último domingo. "¿Quieres que nos divorciemos para que puedas seguir pasando fines de semanas con tu mamá?".

El martes siguiente, cuando entramos a la oficina de Holly, sentía la certeza de que ella estaría de mi lado: claramente, las comunidades de golf son esnob, pero la familia es mucho más importante. Por otra parte, yo lidiaba más con las niñas, y dejaba a Dan libre con sus locuras en la cocina. Así que esto es lo que obtenía yo.

Holly no estuvo muy de acuerdo conmigo. "Pareciera como si tú crearas estos pequeños enclaves de racionalizaciones: 'Cedí todos los otros frentes, así que tengo el derecho a no ceder en este". Ella tenía razón. Me sentía con el derecho.

"Pero eso representa un problema para Dan. Porque él siente que no es tomado en cuenta".

Dan se animó. "Todos mis miedos se volvieron a hacer presentes. Tengo un verdadero temor a ser un apéndice en esta familia, y que la verdadera familia de Liz sea ella y su madre, y que yo haya sido sólo el donante de esperma. Que estaría bien si yo desapareciera. Cambiaría muy poco las cosas".

"¿En serio?" pregunté. No podía creer que Dan pensara que mi principal relación era con mi madre. Quería saber si él lo sentía así en general o sólo en esas semanas. Dan me dejó claro que cualquier ruptura en nuestra monogamia afectaba el todo. Me pregunté si mejorar mi matrimonio tenía que significar que debía apartarme del mundo. Quería ganar fuerzas de mi matrimonio, eso estaba suficientemente claro. En muchas formas lo hacía. Dan tenía fe en mí, y eso me ayudaba a tener fe en mí misma. Pero claramente le debía a Dan constancia y consideración. Nuestro matrimonio necesitaba ser un lugar para que él también se sintiera fuerte y protegido.

Cerca del final de la sesión, Holly preguntó qué podría ocurrir si abandonaba mis racionalizaciones, si aceptaba una monogamia más completa. Dije que me sentiría vulnerable, "como un corazón palpitante pero sin caja torácica".

IV
Desde que comenzó el proyecto, Dan había estado esperando sólo una cosa: la terapia sexual. Sobre esto tengo una buena y una mala noticia: mejorar el sexo en nuestro matrimonio era mucho más fácil de lo que se podía imaginar, y el proceso de hacerlo nos hizo querer vomitar.

Antes de esto, Dan y yo estábamos teniendo sexo regular, en todo sentido: un par de veces en la semana, y no era terriblemente inventivo. Como en muchas áreas de nuestra vida, habíamos encontrado un punto estable que bien satisfacía nuestros deseos, y nos habíamos mantenido ahí. Pero ahora imaginé a Dan como una persona más libre, capaz de hacer cualquier cosa en cualquier momento. Ahora estaba teniendo los mismos sentimientos de anticipación que tenía a los 20.

Esto es muy bueno, ¿cierto? Un mejor matrimonio implica sexo más apasionado. Pero hasta el momento he descubierto un problema: mejorar mi matrimonio en un área a menudo causa problemas en otro. Más intimidad significa menos autonomía. Más pasión implica menos estabilidad. Pasé mucho tiempo sintiéndome mal por esto, particularmente que el mejor sexo me hiciese retraerme.

Cuando nos conocimos, Dan estaba lidiando con los traumas de un tórrido romance con una mujer emocionalmente sádica y sexualmente ególatra. Ella le dijo cosas crueles a él: él me dijo cosas ofensivas a mí ("¿Por qué me besas así?"). No fue el comienzo perfecto para un matrimonio. Nunca me pude sacudir la sensación de que mi rol en la vida de Dan era ser quien le daba sexo estable y convencional. Nunca discutimos sobre esto. Sólo tuvimos un sexo agotadoramente normal, año tras año tras año.

Ahora, en la oficina de nuestra terapeuta, Betsy Kassoff, nuestros asuntos fueron puestos sobre la mesa. Dan comenzó siendo muy exhaustivo: "Cuando tenía 15 años estaba saliendo con una chica..." No puedo decir cuán enormemente cansada estaba de escuchar sobre las ex novias de Dan. ¿Podríamos no volver a discutir esto otra vez? Peores cosas vinieron. Como que Dan y yo no solíamos hablar mientras teníamos sexo. Y tampoco teníamos contacto visual. "Y, ¿qué pasó con el lado más oscuro, más agresivo de la sexualidad del que hablabas en tus primeras relaciones?", Betsy preguntó a Dan. "¿Podrías decir que te ha sido más difícil incorporar esas partes de ti mismo a esta relación?".

Betsy trabajó delicada y eficientemente, como una enfermera curando una herida. Las capas de nuestra vida erótica seguían cayendo. Admití que me sentía encerrada en nuestro sexo excesivamente convencional y me molestaba que, en el contexto de nuestro matrimonio, Dan supuestamente tuviera un importante historial sexual mientras yo no tenía ninguno. Dan posteriormente admitió sus fantasías acerca de mis amores pasados, sus miedos a que ellos hubiesen accedido a partes mías que para él estaban cerradas. A pesar de nuestros nueve años de matrimonio, ¿podía nuestra vida sexual estar todavía bajo la influencia de ex parejas a quienes ya no hablábamos o ni siquiera deseábamos? El solo pensarlo me puso furiosa y nauseabunda.
Cincuenta minutos después, Dan y yo estábamos en la calle, evasivos y confundidos. Luego volvimos a nuestra casa y resolvimos nuestros problemas, por lo menos al principio. No quiero sonar como esa gente que alardea de su vida sexual, pero tuvimos un sexo excelente. Una vez que nos probamos que no estábamos equivocados de habernos casado -que podíamos tener una vida erótica con el otro tal como lo habíamos tenido con otros antes- los efectos colaterales comenzaron. Un día Dan encontró una caja con fotos antiguas en el subterráneo y las trajo pensando en mostrarles cómo era yo cuando joven a sus hijas. La caja incluía fotos que tenía guardadas de ex novios, fotos que Dan comenzó a lanzar, para gran diversión de las niñas, a través de la habitación.
"Recuérdame nuevamente ¿por qué invitaste tantas ex parejas a nuestro matrimonio?", Dan me preguntó a las seis de la mañana. Ninguno de los dos pudo dormir. "También, hasta ese momento me habías dicho que sólo te habías acostado con dos de ellos. Sólo supe después con el tiempo que lo habías hecho con otros también. ¿Qué estaba pasando? ¿No estabas completamente lista para renunciar a tu pasado? ¿Inmadurez? ¿Autoprotección? ¿Estás disfrutando tener un historial sexual también?". El interrogatorio duró por días. ¿Por qué no le había contado a Dan que había dormido con xxx? Mentí 11 años para evitar el peso de tener que decirle a Dan la verdad, que yo no estaba de acuerdo con que supiese todos los detalles de mi vida sexual antes de él. Pero ahora Dan era mi esposo y eso tenía que cambiar.

V
¿Cómo es un buen matrimonio? ¿Cuán bueno es suficientemente bueno? Según muchos expertos, el "buen matrimonio" está caracterizado por la capacidad de que ambos sean capaces de seguir creciendo, además de que éste les proporcione la fuerza y la valentía requerida para enfrentar el mundo.

Al final, me quedé con esta visión del matrimonio, sentí que tuvo lógica haberme esforzado por ello. Tal vez la perversidad que todos sentimos en la idea de esforzarnos por el matrimonio -la razón por la que pocos de nosotros lo hacemos- proviene de un malentendido sobre la meta. En los primeros años, tomamos el matrimonio como un medio para cumplir nuestros sueños: conseguimos la pareja, incluso hasta una casa, y para ponerle fin a la soledad, tener hijos. Pero seguimos expectantes de que el matrimonio cumpla todos nuestros deseos -brindarnos una felicidad infinita o pasión o intimidad o la estabilidad que ansiamos tener- y que nuestra unión esté medida por su capacidad de satisfacer esos anhelos, es simplista, incluso humillante.

Durante los meses que Dan y yo trabajamos en nuestro matrimonio, luchamos, nos molestamos, nos disputamos por nuestras posiciones. Dan se enojó conmigo; yo me distancié de él. Aprendí cosas de mí misma y de mi relación con Dan que me había esforzado fuertemente en no saber. Pero mientras miraba a Dan dormir me sentí más comprometida que nunca. También sentí que nuestro proyecto podía empezar de verdad: podíamos demandar de nosotros mismos y del otro, la paciencia y el coraje que necesitábamos para crecer.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Fly Attack: Diversión sin Fin

¿Te encuentras aburrido en tú caso u oficina y no sabes que hacer? Entonces, siga las siguientes instrucciones:


1º Mate unas moscas (es importante que no las aplaste).


2º Déjelas secar al sol durante una hora.


3º Pegue las moscas en un papel... y deje fluir su imaginación.


Aquí tenemos algunos ejemplos...












jueves, 3 de diciembre de 2009

La Batalla de Chile

Documental que escapó de Chile gracias a la embajada de Suecia, después del golpe militar, retrata el último período del gobierno de Salvador Allende. Está en parte enfocado en recalcar la influencia de USA y de los grupos de poder por desestabilizar el gobierno vigente. Pero también muestra claramente que la pugna no fue por evitar la destrucción del país, según señalaba la oposición, de parte del gobierno socialista, sino que era en su mayoría una lucha de intereses por parte de los empresarios e ideológica por parte de los políticos.

Las faltas de respeto de un lado y otro se sucedieron continuamente, lo que jamás permitió un diálogo, sino la búsqueda de imponer por fuerza de ley los cambios. La derecha tenía contra las cuerdas al gobierno de Allende en el congreso, pero no podía destituirlo ni acabar con él sin debilitar su economía. ¿Las luchas de clases, de intereses o ideológicas callejeras condujeron a que los militares atacaran con armas al gobierno constitucional?

Unas declaraciones de los altos mandos indicaban que estaban en contra de la reforma educacional porque no querían que jovenes marxistas entraran en sus filas. Problema ideológico claro, no?

Independiente de la ideología, desde mi punto de vista, hubo una lucha de egoísmos. De ambos lados. Se entiende que años de represión de los grupos de poder llevaran a los trabajadores a luchar por cambios radicales, pero también se entiende que los empresarios se asustaran y lucharan contra cualquier forma de limitación de su libertad y de sus intereses económicos. Era una discusión ciega entre partes que querían lo suyo a cualquier costo.

Yo espero que hoy exista más conciencia de esto y que seamos capaces de dialogar, de buscar juntos el país que queremos, con paciencia y con muestras de altruismo de ambas partes.

Me impresionó como los trabajadores, que nada tenían que luchar en batallas ideológicas y que sus intereses económicos eran sumamente básicos, luchar por llegar a sus puestos de trabajo a pesar del paro del gremio del transporte. Según decía uno, porque a él le interesaba el bien del país y que su trabajo ayudaba a que siguiera la producción.

No puedo imaginar la suma de errores y de malos entendidos que llevó a Chile a un golpe militar, pero quisiera que esto nunca se vuelva a repetir en mi país. Ojalá que podamos vivir en paz y ser más generosos con el prójimo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El silencio de los poderes

Chile se caracteriza por ser un país de carácter autoritario, en el cual las fuerzas económicas, políticas, de opinión y en general cualquier clase de fuerza, están en las manos de unos pocos.

Quizás me equivoque en el diagnóstico, pero el aumento de la cobertura en educación sí ha producido algunos efectos positivos, a pesar de la pésima calidad de ésta: la ciudadanía se ha comenzado a dar cuenta de que unos pocos les dicen que hacer o qué es lo importante y hasta ahora la reacción ha sido de rechazo. Solo unos ejemplos poco comunes hasta antes del 2000:

1. Deudores Habitacionales Andha Chile
2. Fundación para la superación de la Pobreza
3. También somos Chile
4. Un Techo para Chile
5. Educación 2020

Es cierto que tenemos una ciudadanía más conciente y más activa también, capaz de movilizarse y exigir lo que cree justo, hacer respetar sus derechos. Pero aún falta la validación de los poderosos. Los poderes aún niegan la validez de estos grupos, en especial cuando ellos atacan su influencia o sus prioridades, cuando son contradecidos, cuando les muestran que no están haciendo bien su trabajo.

¿No debería el gobierno fomentar y sustentar el fortalecimiento de la sociedad civil activa?

Existen datos que revelan como las organizaciones civiles han tomado el rol del Estado en diversas materias que antes eran de su competencia. La externalización de funciones existe ahora a nivel nacional y global.

Ayer en el congreso se aprobó el presupuesto para educación, pero la batalla tenía salvas en ambos bandos (Senadores y Profesores). Se habló de calidad y más recursos en la educación, tanto en la derecha como en la izquierda. Lo profesores gritaban, amenazaban, exigían. Los chicos de Educación 2020 también exigían, pero en nombre de los estudiantes y padres y apoderados, cuya lista de invitación para entrar a la sesión se perdió en algún lugar y no pudieron estar presentes.

Se dijo mucho, pero los noticiarios y períodicos se quedaron con las cuñas, con el material combustible. No se dijo nada acerca del acuerdo de la semana pasada entre el gobierno y profesores para subir las pensiones de los jubilidos más perjudicados. No es mucho pero se logró ese acuerdo y ayer nadie dijo nada y cuando se dijo, se ocultó de los noticiarios. Comparen el reportaje más completo que encontré de TVN, el supuesto canal público, y el video subido a youtube por los chicos de Educación 2020.

El presidente del colegio de profesores increpa a Mario de E2020 que lo que hace es montar un show, negando el derecho de los ciudadanos a exigir que se respeten sus derechos. ¿Acaso los gritos y cantos de los profesores no son un show? ¿Por qué solo ellos tienen el derecho a exigir que se les respete?

En este país los gremios forman parte de esos poderes que les mencioné al principio. ¿Cuándo van a salir a la calle profesores y alumnos juntos a protestar por más libros, más horas no lectivas, por mejor infraestructura?

Es triste y patético que los estudiantes o pingüinos sean los únicos que salen a protestar por mejores condiciones para estudiar, por una restructuración de la ley, por una mejora institucional, mientras que sus profesores solo piden dinero, pero no piden también otras cosas que tienen derecho a exigir y que apuntan a mejorar la educación.

Navarro dijo, guagua que no llora, no mama. Esa es la lógica de la política chilena y es más, guagua más grande y más llorona mama más y que las demás se las arreglen solas.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Franja electoral

Sabía usted que gracias a la reforma agraria impulsada por la Democracia Cristiana el campo chileno se ha modernizado una enormidad....

... antes los temporeros eran transportados en carreta, pero hoy pueden disfrutar de un cómodo camión de carga.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Crece y es peor


Cada día que sales a la calle, hay nuevos autos circulando. El parque automotriz crece día a día sin que las políticas públicas se preocupen por ellos. De hecho, en Chile se fomenta el uso del automóvil, pues cada día tenemos más grandes y modernas autopistas, sumado a un transporte público que debe competir con los autos por el uso de las calles. Incluso un ciudadano responsable que piense en el transporte público pudiendo tener auto, después de unos años y varios inviernos pensará... "si estoy en un taco, no sería mejor hacerlo calentito en mi auto, con buena música y cómodamente sentado?"...

Es cierto que hoy el transporte público es mejor, pero éste sigue siendo para los pobres, como dijo el encargado del Ministerio de Obras Públicas hace un tiempo.

Lo gracioso es que esta realidad está produciendo interesantes consecuencias sobre la distribución de autopistas, ya que la mayoría se están construyendo en los barrios más pudientes, generando aislamiento de las comunidades y la obstaculización del peaton en esas comunas.

En 20 años tendrán tantas rutas "expeditas" que solo podrán moverse en automóvil, mientras que el centro y los barrios más pobres tendrán mejor transporte público, más peatones. Si lo hacemos bien desde ahora en la planificación de la ciudad, en 20 años será mejor la calidad de vida en comunas del centro y más pobres del sur y poniente. Lo importante es conservar la conectividad pública a través del metro y de los microbuses.

No será posible detener el crecimiento de las autopistas, pero mientras se queden allá donde el auto es más importante, no habrá problemas. Además, cuando alguien cambia de estrato social por educación o negocio, casi siempre se cambia de barrio, lo cual se lleva el problema de auto hacia allá "arriba".

"Se busca evitar el colapso de las grandes ciudades" muestra cómo existe una visión que está cambiando en el mundo, sin embargo, en Chile se propone restringir la llegada de nuevos habitantes a Santiago, lo cual encarecerá la vida a través del costo en el uso de suelos. ¿Qué pasar con esos miles de estudiantes que vienen a Santiago a estudiar año a año? Será más caro aún salir del subdesarrollo de regiones.

Según creo, lo mejor es potenciar el desarrollo de las regiones, desde su industria hasta sus centros educacionales. Un refuerzo positivo de regiones es la mejor solución, pues negativizar la llegada a Santiago solo encarecerá los costos de unos pocos y no mejorará la vida de nadie. ¿No sería mejor si la gente tuviera opciones de irse de Santiago y poder hacer familia en regiones, donde hoy aún se puede ir a almorzar a la casa con la familia?

Hoy el problema es que no hay trabajo suficiente en regiones y el desarrollo cultural y de entretenciones es bajísimo. Mientras esto no cambie, es difícil revertir el crecimiento desmedido de Santiago de forma sustentable y adecuada.