martes, 25 de marzo de 2008

Destrucción de árboles en Grecia y Matta

Hasta el día de hoy el gobierno chileno aún no se decide entre un sistema de super carreteras dentro de la ciudad (al puro estilo californiano o venezolano, con horas puntas de tres horas y tacos kilométricos) y un sistema de transporte público subsidiado como el europeo. Queremos un urbanismo DIGNO Y PENSADO para la gente, no para los autos.

El proyecto de destrucción de árboles en Grecia y Matta para crear un corto corredor para transantiago, absolutamente innecesario en la zona de Grecia, tiene a los vecinos organizados en contra, pero las autoridades no los escuchan. Se logró bajar la tala en Grecia de 600 árboles a 200, pero el impacto será fuerte de todas formas. En Av. Matta está lleno de carteles, con vecinos organizados, pero ni las noticias ni los diarios cubren estas hechos. Los medios guardan silencio, a pesar de que han traido sus cámaras y grabado en varias oportunidades.¿Por qué el silencio?

Es deber de la población civil difundir la información y oponerse a este tipo de decisiones, que atentan contra una ciudad más amable, menos congestionada. Porque si cada año entran a circular más de 120 mil nuevos autos, ¿cuál es la cantidad de autopistas que necesitaremos?. Hay que parar en algún momento.

El gobierno gasta millones en campañas de invierno contra la contaminación, pero invierte casi nada en educación. Se regalan ampolletas de ahorro de energía cuando las comunas pobres gastan un ínfimo de la energía total. Si en el barrio alto se consume más del doble de agua por persona que en las comunas más pobres, ¿cómo será el gasto de energía?. Mientras las comunas pobres utilizan mayoritariamente un transporte público picante y mal diseñado, en el barrio alto se utiliza un vehículo por persona. ¿Para quién se construyen las autopistas?

No hay consecuencia entre el discurso y las acciones de nuestros gobernantes, tampoco hay medios de comunicación que cumplan una labor de equilibro, es más rentable atontarnos con noticias vanas que aseguran la venta de publicidad. ¿Desde cuándo el dinero dejó de ser medio para convertirse en fin?

Este viernes a las 20 hrs, en Azapa con Grecia (a una cuadra del Campus Juan Gómez Millas de la U de Chile) nos vamos a juntar para manifestar nuestro repudio al proyecto. Tal vez no logremos parar la destrucción de árboles, pero si al menos servimos de ejemplo para que no vuelva a suceder, si al menos logramos obtener medidas compensatorias, no todo será pérdida. Acérquense y firmen nuestro petitorio, necesitamos reunir firmas ya que nos han robado cerca de 2.000 firmas y el objetivo es reunir la mayor cantidad posible.

--
Rodrigo Meza López

sábado, 15 de marzo de 2008

5 y 6

5

Los gringos llaman al hecho de trabajar y tener una familia algo así como “sentar cabeza”. Es una expresión curiosa, si se analiza un poco. Sentar cabeza, dejarla en un lugar fijo como queriendo decir “tranquilizar la cabeza”. Pero lo extraño de esto que es atribuyen a una conducta determinada la capacidad de calmar las revoluciones que las personas creamos cuando estamos madurando, en la adolescencia la mayoría. Yo podría decir que he sentado cabeza, pero en el fondo eso es solo lo que los demás podrían pensar de un tipo como yo, que se sustenta y lucha por hacer familia. Yo no puedo compartir esa opinión, porque mi cabeza no ha dejado, de un día para otro, de crear y maquinar y revolucionarse, de cuestionarse, de moverse intranquilamente, muy lejos de “sentar cabeza”, como dice el dicho.

Sinceramente no creo que las personas sienten cabeza tan fácilmente. Me pregunto como dejar de moverme si aún me siento tan jodidamente incompleto, tan lleno de falencias.


6

La naturaleza humana es un misterio inabarcable y lo digo por mí, nada más que por mí, aunque ejemplos sobren allá afuera.

Aunque pensemos o creamos que la vida es una y hay que vivirla, el asunto no es tan simple, porque siempre ocurren cosas que te cambian, que te ajustan o adaptan para no sufrir, aunque eso signifique ir en contra de lo que esperas o anhelas.

¡Si no quieres ser así, cambia!

No es tan solo cosa de decirlo, es algo que va más allá del convencimiento, es algo que requiere circunstancias que lo fuercen, que te obliguen a adaptarte nuevamente, para no sufrir por la “torcedura” anterior. Al final se trata de que no queremos sufrir y sólo por eso el hombre es capaz de las peores atrocidades y los sacrificios más asombrosos.

Aquí la biología galopa con todo su brío. Imparable.

¿Y donde está el alma?

En decidir, en querer pueden opinar algunos, pero aunque quiero creerlo así, soy un maldito escéptico que se tortura en la incertidumbre, sin poder vivir libremente porque no cree en esa libertad.

Ahí está la racionalidad, esa cosa rara que se supone nos define como especie.

Es muy claro que no hay pureza en vivir, que no hay una sola forma de hacerlo y, sin embargo, nos esforzamos por la uniformidad, por la igualdad, aunque algunos piensen que son conceptos diferentes. Tal vez así sea, según la real academia de la lengua española, pero en el uso diario ambas cosas se han vendido por los mismos resultados.

Vivimos buscando los patrones, incluso la simetría guía a los físicos en el esfuerzo por desentrañar los misterios del universo. Es la variable tiempo la que nos limita, la que se ríe de nuestros esfuerzos, el velo que oculta lo que sea que exista detrás de lo que llamamos realidad.

Otra palabra curiosa. Realidad.

Esa que, se supone, define lo que Es, lo que existe. Yo aún no termino de convencerme de que tal cosa Sea. Pero debe serlo, ¿no?, independiente de que podamos acceder a ella.

Tal vez el error es pensar que ella es Una Sola. No creo que estemos preparados o hechos para ver la complejidad, la multiplicidad de lo que somos. Porque si todos, hipotéticamente, somos parte del todo, somos conscientes y tenemos a Dios en nuestro interior, entonces no entiendo porque insistimos en que la realidad es Una Sola. Está dispersa en cada uno y cada uno la completa sin que nunca logremos ver todas sus aristas, si es que estas son finitas. El mismo “tiempo” nos lo impide, es la barrera insalvable que no nos deja unir todas las piezas. En otras palabras, estamos más que caga’os.

viernes, 7 de marzo de 2008

Warnken

Cristián Warnken

Jueves 06 de Marzo de 2008
A ti

A ti que lees estas líneas, que estás bajando por una de las tantas autopistas de la ciudad en esta mañana de marzo o, tal vez, estás en un vagón del Metro -con la mirada extraviada, como todos los que viajan a esta hora-, o paladeas el primer café y recorres distraído las páginas de este diario, buscando algo que no sabes qué es. A ti, que llevas a tus hijos al colegio y que acabas de no escuchar una pregunta que te hizo tu hija más pequeña, porque estabas pensando en otra cosa. A ti, que acabas de salir de la ducha y te ves un instante en el espejo. A ti, que pasas rápido a mi lado y casi me empujas y no me ves. A ti, que -con apenas 18 años- te levantas con el tedio pegado en el alma y te enchufas al computador para no abrir la ventana de tu pieza que da al jardín. A ti, que miras a tu marido todavía dormir a tu lado, y ves su nuca y su piel gastada, y sientes en el centro de tu pecho un hueco, la sensación de un cansancio del que quisieras huir a miles de kilómetros de ahí. A ti, que estás comprando el pan sin emocionarte con su olor y su temperatura. A ti, que entraste al cajero automático y descubriste que el saldo de tu cuenta era negativo, y sientes miedo, rabia, angustia. A ti, que acabas de dejar a tu niño en la sala cuna y te fuiste sin cantarle esa canción 'que a él tanto le gusta'. A ti, que acabas de entrar en la oficina y te dispones a iniciar un día igual a todos los días, trabajando sin amor por lo que haces, como pieza de un engranaje que te devora.

A ti quiero agarrarte de la solapa, del brazo -con respeto, pero con fuerza-, a ti quiero detenerte en tu carrera loca y decirte lo que tal vez nadie te ha dicho nunca, porque no se enseña en los colegios ni aparece en los diarios. Yo no soy nadie para quitarte cinco minutos de tu atiborrada y desesperada agenda, soy uno más entre los millones que bajan esta mañana a comenzar un día más en la ciudad. Entonces, ¿por qué habrías de desconectarte de tu 'iPod' o apagar tu celular para escucharme? Pensarás acaso que soy un predicador más, un vendedor de seguros, o alguien que quiere robarte a plena luz del día. Sé que me mirarás con recelo, con molestia, con desconfianza.

A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte, antes de que desaparezcas devorado por la multitud: 'El hombre es desgraciado porque no sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, será feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno'.
¿Y eso era todo? -me dirás-. Sí, y te digo: todo lo demás, fuera de eso, es nada.

Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y que eso que te dije lo dijo una vez un hombre como tú, que se llamó Dostoyevski. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo estoy muerto, tú estás vivo.

¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!

Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras nubes en el cielo, y llevaba a mi hijo al jardín, y no sabía que era feliz, que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel del o la que duerme todavía a tu lado.

Pero esto, en realidad, no me lo enseñó Dostoyevksi, sino mi pequeño hijo Clemente, un niño como millones de niños que en este momento son llevados al colegio, un niño que me hizo una pregunta que no escuché una mañana de un jueves como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los niños que mueren, eso lo aprendemos de un golpe los que morimos con ellos, eso es lo que los vivos como tú no pueden escuchar

jueves, 21 de febrero de 2008

Infierno, soledad y palabras

El infierno es estar solo

Joseph Ratzinger

(texto extraído de El Mercurio)

El artículo del Credo sobre el descenso del Señor a los infiernos nos recuerda que, de la revelación cristiana, forma parte no sólo el hablar de Dios, sino también su callar. Dios no sólo es la palabra comprensible, que se acerca a nosotros; también es la causa callada e inaccesible, incomprendida e incomprensible, huidiza. Ciertamente, en el cristianismo hay una primacía del logos, de la palabra, con respecto al silencio: Dios ha hablado, Dios es la Palabra. Pero tampoco debemos olvidarnos del verdadero escondimiento de Dios. Sólo cuando lo hemos conocido como silencio, podemos esperar oír también su hablar, que emana de su silencio. La cristología culmina en la Cruz, el momento de la tangibilidad del amor divino, en la muerte, en el silencio y en la oscuridad. En el grito de muerte de Jesús: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", el secreto de Su descenso a los infiernos se hace visible como una lámpara en medio de la noche. No debemos olvidar que esta frase del Crucificado es el verso inicial de una oración de Israel, en la cual se resume de modo impresionante la necesidad y la esperanza del pueblo elegido de Dios, en apariencia profundamente abandonado por Él. Esta oración presentada como un grito en medio de la oscuridad de Dios acaba con una exaltación de Su grandeza.

Se ha dicho que, en este artículo de fe, el término infierno sería sólo una traducción errónea de sheol (en griego: hades), palabra con la cual el hebreo definía aquella condición más allá de la muerte, que se imaginaba de un modo muy vago, como una especie de existencia en la sombra, más un no-ser que un ser. Por tanto, la frase habría significado originalmente que Jesús entró en el sheol, o sea, que murió. Puede que esto sea verdad. Pero permanece la cuestión de qué es verdaderamente la muerte y qué sucede después, cuando alguien muere y penetra en el destino de la muerte. Todos nosotros debemos admitir nuestro embarazo ante esta pregunta. Pero quizá podríamos intentar un acercamiento partiendo del grito de Jesús. En esta última oración, así como en la escena del Monte de los Olivos, parece que el núcleo más profundo de su Pasión no es el dolor físico, sino su soledad radical, su completo abandono. En este punto aparece verdaderamente el abismo de la soledad del hombre como tal, del hombre que en lo más íntimo está solo. Esta soledad, que por lo general es cubierta de muchos modos, significa al mismo tiempo la más profunda contradicción en la esencia del ser humano, que no puede permanecer solo, sino que tiene necesidad de comunión. Por tanto, la soledad es la esfera del miedo. Aclarémoslo con un ejemplo. Si un niño debe caminar solo por un bosque en mitad de la noche, tiene miedo, también aunque se le haya demostrado que no tiene nada de lo que temer. En el momento en que está solo en la oscuridad y siente la soledad de manera radical, surge el miedo, el verdadero miedo del hombre, que no es miedo de algo, sino un miedo en sí mismo. El temor hacia algo determinado es, a fin de cuentas, algo inocuo; puede ser exorcizado alejando el objeto en cuestión. Lo que aquí tenemos es algo más profundo: el hecho de que el hombre, cuando encara la soledad definitiva, no tiene miedo de algo determinado, sino que tiene miedo de la soledad, de la inquietud y de la suspensión de la propia esencia, algo que no puede ser superado racionalmente. Es el estar a solas con la muerte, la siniestra sensación de la soledad en sí misma.

Debemos preguntarnos cómo puede ser superado un miedo así. El niño perderá su miedo en el momento en que haya una mano que lo tome y lo conduzca. También aquel que esté a solas con la muerte sentirá decrecer el impulso del miedo si alguien está con él. Debemos ir un poco más allá. Si existiese una soledad tal que ninguna palabra de otro pudiese llegar y tener un efecto transformante; si hubiese una suspensión de la existencia tan grave que en ese lugar no pudiera haber ningún tú, entonces tendría lugar esa verdadera y total soledad que el teólogo llama infierno. Lo que significa este término podemos definirlo precisamente así: una soledad en la cual no puede penetrar la palabra del amor, y que significa la verdadera suspensión de la existencia. En este contexto, es preciso recordar que los poetas y los filósofos de nuestro tiempo están convencidos de que todos los encuentros entre los hombres permanecen, sustancialmente, en la superficie; nadie tendría acceso a la verdadera profundidad del otro. Todo encuentro, aunque pueda parecer bello, a fin de cuentas no haría otra cosa que narcotizar la incurable herida de la soledad. En lo más íntimo y profundo de cada uno de nosotros habitaría el infierno, la desesperación, la soledad, que es tan indefinible como terrible. Sartre ha constituido su antropología sobre esta idea.

De hecho, una cosa es cierta. Hay una noche a cuyo abandono no llega ninguna voz; hay una puerta que podemos atravesar sólo en soledad: la puerta de la muerte. La muerte es la soledad por antonomasia. Pero aquella soledad en la cual el amor no puede penetrar es el infierno. Con esto nos situamos de nuevo en nuestro punto de partida. Cristo ha atravesado la puerta de nuestra última soledad; en su Pasión ha entrado en el abismo de nuestro ser abandonado. Allí donde no se puede escuchar ninguna voz, allí está Él. De este modo, el infierno está superado; o mejor: la muerte, que antes era el infierno, ya no lo es más. Ambas cosas no son ya lo mismo, porque en el corazón de la muerte está la vida, porque el amor habita en su corazón. El infierno es o una clausura voluntaria o, como dice la Biblia, la segunda muerte.

(Texto inédito de Benedicto XVI, extracto del libro "Por qué estamos aún en la Iglesia", recién publicado en Italia. El artículo es una conferencia pronunciada en Munich, en 1968, por el entonces joven y poco conocido teólogo alemán Joseph Ratzinger, en contradicción con la contemporánea tesis de Sartre, "El infierno son los otros")

miércoles, 13 de febrero de 2008

cosas inesperadas

A partir de una conversación, me intrigó que clase de personalidad podría ser alguien que dice lo siguiente (guardé la idea en un poema mula, porque no supe como resguardarla del olvido).

Camino por la ciudad
recorriendo estas calles
viejas, que se repiten a mis pies.

Siempre las mismas calles,
no importa cuánto recorra o
innove, siempre las mismas.



(problemática de la finitud y la trascendencia humana metafóricamente hablando)

Me Aburren

No son mías

No las encuentro aquí dentro.

Pero no puedo dejar de caminar,
de tener fe.

Soy un sentido buscando
su pertenencia.

(referido a "sentido de pertenencia", elemento básico de la esencia humana).

Se han dado cuenta de cómo no existe una real privacidad humana. A nadie le extraña que reporteros fotografíen a personas en sus quehaceres comunes. Imagine usted, con su guatita al aire manguereando a su lola (con agua por supuesto). Y alguien le toma una foto y al otro día sale en las páginas sociales del periódico local. Le gustaría? Lo encuentra normal?. Probalemente no a ambas, pero igual compra el diario, igual va al shopping y come asado el fin de semana. Prefiere no pensar weas y vivir, ser feliz. Yo, en cambio, me siento cual puber intelectual a pajearme sobre la posibilidad de alcanzar la felicidad, como si tal cosa existiese. O existe? Usted cree que existe?
Es una buena pregunta, porque va al cayo de las expectativas de las personas.

Podrían votar acá... incluso si no tiene cuenta votan como anónimos, no me importa, pero sin hacer trampa eso si. Bueno, igual no pasa tanta gente, somos pocos y nunca fue mi intención algo más.

En fin... a veces surgen cosas inesperadas de una conversación cualquiera.

Estén atentos.

jueves, 7 de febrero de 2008

Diosa de la Tierra


Estaba buscando algo sobre Gaia, la Diosa de la Tierra que algunos conocimos en la serie de dibujos animados El Capitán Planeta y di con un artículo en Wiki sobre la Hipótesis de Gaia que dice así:


"La hipótesis o Teoría de Gaia es un conjunto de modelos científicos de la biosfera en el cual se postula que la vida fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para sí misma, afectando al entorno. Según la hipótesis de Gaia la atmósfera y la parte superficial del planeta Tierra se comportan como un todo coherente donde la vida, su componente característico, se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, composición química y salinidad en el caso de los océanos. Gaia se comportaría como un sistema auto-regulador (que tiende al equilibrio). " (extracto de Wiki, link arriba)

La verdad es que siempre me tincó algo así, siento que la idea de una tierra viva es lógica, aunque eso nos deja a nosotros como Virus, como depredadores, tal como sale mencionado en Matrix 1. Porque estamos totalmente fuera de armonía con los demás seres vivos, porque consumimos más de lo que necesitamos. Sin embargo, somos producto de Gaia, somos sus hijos, así que estamos acá por algo.

Un tipo que sea fanático de X-Files podría pensar que somos los anticuerpos de una futura invación o que, por el contrario, somos la infección misma, llegada desde otro mundo. Aún así, la vida inteligente se gestó en alguna parte, en alguna matriz parecida a la Tierra, por lo tanto, somos tan válidos como el resto de la naturaleza, a pesar de que los ecologistas digan lo contrario.


Sí señores!, necesitamos las centrales hidroeléctricas en el sur, necesitamos seguir viviendo.

¿O prefieren centrales nucleares o prefieren que nos metamos a un cohete y nos vayamos todos a la mierda y dejemos a la tierra funcionando sola?

Sí señores!, debemos armonizarnos, debemos ser consumidores concientes, cuidar a nuestra madre Tierra.

En vez de gastar plata llevando a weones fanáticos a protestar a la patagonia desarrollen planes educativos para nosotros los sudacas, para los gringos-chupa-petróleo, para los chinos-conejos-de-mierda o para los europeos-nos-sentimos-culpables-de-nuestro-pasado-oscuro-pero-la- seguimos-cagando.

Porque hasta el momento veo una especie de mercado central, con todos ofreciendo su producto en voz alta y agarrándose a combos con los demás feriantes por el puesto o los productos del vecino.

Hasta cuando señores!

jueves, 31 de enero de 2008

Desatar el corazón espeso



A tus puertos bajó el hombre enterrado
a ver la luz de las calles vendidas,
a desatar el corazón espeso,
a olvidar arenales y desdichas.
Tú cuando pasas, ¿quién eres, quién resbala
por tus ojos dorados, quién sucede
en los cristales? Bajas y sonríes,
aprecias el silencio en las maderas,
tocas la luna opaca de los vidrios
y nada más: el hombre está guardado
por carnívoras sombras y barrotes,
está extendido en su hospital durmiendo
sobre los arrecifes de la pólvora.

Pablo Neruda
Los Puertos (extracto)

martes, 29 de enero de 2008

RIQUEZA, FELICIDAD Y MEMORIA

Hace tiempo que no escribo versos propios, pero no he estado en silencio... hace unos meses escribí un ensayo por un motivo X que llamé parafernálicamente: REFLEXIONES SOBRE RIQUEZA, FELICIDAD Y MEMORIA: HACIA UNA NUEVA CONCIENCIA DEL PROGRESO"... la idea era encerrar todo el ensayo en el título... tal vez es bastante arrogante, definitivamente me faltó más tiempo y solo es un idea en maduración que los años harán mutar seguramente. Dejé la poesía de lado para leer diarios, libros a pedazos... todo estuvo enfocado ello... tal vez todavía no pueda salirme, pero que diablos... le voy a dejar un extracto... es largo... pero no puedo cortarlo más...

Para ilustrar la realidad en la que estamos inmersos, concientes algunos, otros totalmente enajenados e inmersos en sus cápsulas de realidad local, incluiré unos extractos del discurso que dio James D. Wolfensohn, presidente del Grupo del Banco Mundial, frente a la Junta de Gobernadores de 184 países, que según sus propias palabras, tienen la “… responsabilidad de dar muestras de liderazgo y fijar un rumbo claro hacia el desarrollo y la paz”. Dicho discurso fue dado en Dubai, el 23 de septiembre de 2003.
“En nuestro mundo de 6.000 millones de habitantes, 1.000 millones poseen el 80% del producto interno bruto (PIB) mundial, mientras que otros 1.000 millones luchan por subsistir con menos de US$ 1 al día. Este es un mundo falto de equilibrios.

En los próximos 25 años, los países ricos tendrán 50 millones más de habitantes. En los países pobres habrá unos 1.500 millones más de personas. Muchas de ellas experimentarán la pobreza y el desempleo, así como el desencanto de lo que consideran un sistema global sin equidad. Un número cada vez mayor se desplazará a otro país a buscar trabajo. La migración pasará a ser una cuestión crucial para todos nosotros.

También existe un desequilibrio entre lo que los países ricos gastan en asistencia para el desarrollo (US$ 56.000 millones al año) y la suma que destinan a subvenciones agrícolas (US$ 300.000 millones) y a gastos de defensa (US$ 600.000 millones). Los propios países pobres gastan US$ 200.000 millones en defensa, es decir, más de lo que gastan en educación: otro gran desequilibrio.”

“La situación de África al sur del Sahara, con sus 600 millones de habitantes, será la más desfavorable. El número de personas que vive en la pobreza absoluta aumentará, no disminuirá. Sólo la mitad de los niños africanos terminará la escuela primaria, y uno de cada seis niños morirá antes de cumplir los cinco años, muchos de ellos a causa del SIDA.”

“El hecho es que el nivel de ayuda nunca ha sido tan bajo como lo es hoy. Ha caído del 0,5% del PIB a principios del decenio de 1960 a cerca del 0,22% en la actualidad. Eso ha ocurrido en un momento en que los ingresos de los países desarrollados han sido más altos que nunca.”

“No será posible devolver el equilibrio a nuestro mundo a menos que se realicen esfuerzos serios para lograr que la opinión pública comprenda mejor la importancia de la pobreza y la desigualdad. Mi generación creció creyendo que había dos mundos, el de los ricos y el de los pobres, y que ambos se encontraban en general muy lejanos. No era cierto entonces, y ahora todavía menos.”

“Estamos vinculados de muchas maneras, no sólo por el comercio y las finanzas, sino también por la migración, el medio ambiente, las enfermedades, las drogas, la delincuencia, los conflictos y, por cierto, el terrorismo. Estamos unidos –ricos y pobres– por el deseo común de construir un mundo mejor para nuestros hijos, y por la convicción de que si fracasamos en nuestra parte del planeta, el resto se vuelve vulnerable. Ese es el verdadero significado de la globalización.

Sabemos que son cuestiones internas las que determinan los resultados de las elecciones. Pero son las cuestiones de alcance mundial, y en particular la pobreza, las que configurarán el mundo en que vivirán nuestros hijos. Los líderes deben promover el desarrollo; en definitiva, es una cuestión tanto interna como internacional.
Tenemos que aprender sobre los demás países y culturas, y respetar sus valores y aspiraciones. Debemos transmitir a nuestros hijos esas enseñanzas sobre el resto del mundo.”

Existen diversas conclusiones que se pueden extraer de los extractos que acabo de incluir. Por una parte, queda patente en cifras la gran concentración de riquezas materiales que produce el sistema económico mundial, pero además se demuestra que, aún cuando los recursos existen para ayudar, esta ayuda no ha aumentado, es más, ha disminuido a más de la mitad en los últimos cuarenta años. ¿Es culpa del sistema económico que la ayuda haya disminuido? ¿De quién es la responsabilidad?

Las cifras duras dan cuenta de una realidad sin rostros, de millones de rostros que dichos líderes no ven, que “no existen” en la práctica de sus gobiernos locales, sin embargo, la fuerte inmigración ha creado graves problemas de seguridad interna en los países desarrollados. El ejemplo más importante del último tiempo está en los graves disturbios ocurridos en Francia, el año 2005, que en su punto más alto reportó 1.295 vehículos incendiados y más de 300 detenidos. Estos conflictos se extendieron luego a otros países europeos, como Bélgica, Dinamarca, Alemania, Grecia, Holanda y Suiza haciendo que la “no existencia”, tanto para los involucrados como para el resto del mundo, que observó a través de las cadenas de noticia, se convirtiese en una ilusión cada vez más difícil de mantener. El gran flujo de inmigrantes es una realidad en los países más ricos y Chile está viendo que su auge económico le comenzará a exigir mayores recursos para lidiar con aquello. ¿Y cuáles son las medidas inmediatas que se toman en estos países desarrollados, sumideros de la migración de personas pobres, oprimidas por las necesidades más básicas? Gobiernos de derecha más rígidos, como el de Nicolás Sarkozy, quien era el Ministro del Interior de Francia en el momento de los disturbios y que llamó “escoria”a los primeros involucrados en los disturbios. La reacción de estos países desarrollados se expresa en políticas de mano dura ante la delincuencia, mayores gastos en seguridad y defensa y aumento de las barreras de entrada al país. Es decir, sólo medidas locales y de corto plazo. Como para dejar aún más claro que los gobiernos y sus interrelaciones son difícilmente permeados por algo más que el apremio inmediato que aflige a sus electores, para que quede aún más claro que nos domina la mirada corta, miope y egoísta.