sábado, 27 de enero de 2018
viernes, 10 de noviembre de 2017
El Caudillo
Les dejo mi segundo cuento. Cualquier parecido con la realidad es una triste coincidencia.
EL CAUDILLO
Como buen caudillo, Francisco sabía cómo dominar una situación tensa sólo por su mera presencia. Cuando él entraba a las reuniones anuales de partido, era habitual que se produjera un respetuoso silencio. Temeroso dirían algunos. De terror, pensaba su asistente personal. Esas personas que se hacían llamar “camaradas” no lo conocían realmente, lo único que les importaba era la habilidad de Francisco para perpetuarse como Senador y arrastrar consigo a cualquier compañero de lista que tuviese. Bueno, y obviamente al poder y las influencias que eso trae consigo.
EL CAUDILLO
Como buen caudillo, Francisco sabía cómo dominar una situación tensa sólo por su mera presencia. Cuando él entraba a las reuniones anuales de partido, era habitual que se produjera un respetuoso silencio. Temeroso dirían algunos. De terror, pensaba su asistente personal. Esas personas que se hacían llamar “camaradas” no lo conocían realmente, lo único que les importaba era la habilidad de Francisco para perpetuarse como Senador y arrastrar consigo a cualquier compañero de lista que tuviese. Bueno, y obviamente al poder y las influencias que eso trae consigo.
El buen Francisco decían irónicamente, tan grande de nombre
como de porte. Porque Francisco era, lo que se dice popularmente, un ropero de
dos cuerpos. A algunos “camaradas” les parecía gracioso. Pero Francisco los
ignoraba a tal punto, que a los pobres les resultaría difícil escalar en la
jerarquía del partido.
Para todo el mundo, o al menos para la mayoría, Francisco
era un líder orientativo, una especie de visionario que veía, en todo aquel que
se le acercaba, algún potencial aporte en el proyecto de desarrollo futuro que
tenía para su región. Así sentía a la región a veces, como si fuese suya.
También sabía cómo someterla, si se volvía caprichosa.
La comisión de transportes que presidía estaba revisando un
proyecto de concesiones que, si se aprobaba, significarían miles de millones de
dólares de inversiones durante una década. El tema en discusión era la zona
donde se construiría el Mega túnel que uniría a Chile y Argentina, formando
parte de una Mega carretera que llegaría hasta el norte de Brasil.
Una de las posibles zonas pasaba por su región y, por lo
tanto, estaría bajo su influencia. Sin duda sus propias inversiones en diversos
terrenos y empresas constructoras podrían aprovechar esa repentina bonanza de
recursos en la región. Francisco tendría que deber favores para lograrlo, pero
la torta era grande y él se podría quedar con una buena parte, si era lo
suficientemente generoso con sus camaradas en la comisión.
No fue difícil la batalla mediática, dado que la otra zona
ideal para el túnel era Santiago. La tendencia política apuntaba a que lo más
popular era llevar las inversiones a una región, en vez de continuar aumentando
el centralismo del país.
Lo más difícil serían las conversaciones con las pequeñas
comunidades rurales que serían afectadas por el Mega proyecto. Pero eso lo
dejaría en manos de las empresas y sus áreas de relaciones comunitarias. Y si
surgía alguna dificultad mayor, Francisco se encargaría de atenderlo
personalmente.
Con la confianza de Francisco en la cima, su equipo de
asesores recomendó ir lo más pronto posible a la zona de conflicto. Dado que el
próximo año se vienen las elecciones y no ha ido desde las elecciones pasadas, puede
matar dos pájaros de un tiro. Además, no había tiempo que perder si quería
lograr la aprobación del proyecto.
Pero su excesiva confianza resultó ser también su talón de Aquiles.
Significó que no vislumbrara la potencial trampa hacia la que se dirigía.
Después de todo, esos “camaradas” que solía ignorar eran los herederos de otros
viejos caudillos nacionales, y la actitud de Francisco no caía nada de bien.
Tal vez eran insignificantes para Francisco, pero no para sus rivales
políticos.
Para comprender el origen del conflicto que llevó a
Francisco a su caída del Olimpo político, hay que entender que la familia de
Francisco es originaria de la zona en conflicto. Debido a esto, muchas
propiedades que podrán beneficiarse de una carretera de tal envergadura
pertenecen a Francisco y su familia.
Francisco, además de un gran caudillo, es también un
conocido pichula loca de la zona, hablando en términos populares claro está.
Los veranos familiares durante su adolescencia no solo causaban revuelo en el
pueblo, sino que también causaban furor entre las niñas de la zona. Cómo se
divertía Francisco, cada vez que iba a la zona. Y si había algún problema, su
papá lo cubría.
Es curiosa la relación entre padres e hijos, en las altas
esferas de la política nacional. Hay una especie de relación de dependencia que
no se termina nunca. Hasta que el líder muere. En este caso, Francisco era
relativamente viejo, con hijos inútiles – según su propia opinión – y su padre
llevaba muerto varios años. En cambio, sus molestosos “camaradas” aún tenían a
sus papás, un poco más viejos y avezados en estas peleas de gallos.
Quién podría imaginar que, durante su visita más mediática a
la zona, en medio de una caravana que lo aclamaba, aparecería una versión más
joven que él entre la gente, un ropero de dos cuerpos sin barba ni canas, la
viva encarnación de Francisco hace 25 años atrás. ¿Podría ser demasiada
coincidencia? – Se preguntó.
¿Y por qué hay tantos reporteros? – Después de ese
pensamiento sintió que fueron segundos en su cabeza, pero fue todo lo que
necesitaban sus enemigos políticos. Destapar una olla de especulaciones sobre
la moral de Francisco.
Le tomó un par de días acusar el golpe, después de ver en la
televisión su reacción, frente a su versión más joven.
¿Por qué lo abracé? – se preguntaba una y otra vez. Aún no
lo entendía.
Le tomó otro par de semanas para averiguar de dónde venía
aquel torpedo a su imagen, pero el daño ya estaba hecho.
Pocos años después, aún intentando recuperar su capital
político, Francisco decidió dejar el partido y comenzar el suyo propio, al
alero de una Fundación que le permitiera recaudar fondos. Una mañana lo
encontraron muerto en su escritorio de la Fundación, entre papeles y pancartas
para su próxima campaña por la presidencia. Los informes médicos dirían que un
fuerte ataque al corazón había acabado casi instantáneamente con su vida, pero
nadie reparó en el teléfono descolgado a su lado ni se revisaron las llamadas
ingresadas esa mañana a su oficina. Las noticias se centraron en su historial
político y en la aparición de varias personas que aseguraban ser otro hijo o
hija no reconocido de Francisco.
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martes, 18 de abril de 2017
La canción del mambo
Siempre brillando,
el flaco va caminando
a través de la calle se va deslizando
oh oh oh
El flaco quiere mambo
y sabe que algún día morirá temblado
aterrado, petrificado,
suplicando el último mambo
la última sensación de extasiado
que reluce ahora, brillando
oh oh oh
Siempre brillando,
el flaco va caminando
a través de la calle se va deslizando
oh oh oh
Qué le pasa a la gente
caminantes sin cuestionamiento ni ira
solo indiferencia bien turgente,
acaso alguien entendería?
oh oh oh
Sin amor suficiente,
es la muerte por desidia
oh oh oh
El flaco lo sabe,
por eso siempre anda tras un buen mambo,
brillando, bailando
oh oh oh
Fuente Imagen: http://www.imovilizate.com/cine-y-series/cine/michael-jackson-y-sus-videoclips-de-cine/
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jueves, 13 de octubre de 2016
De adicciones, guerra y amor
Quiero invitarlos a leer esta entrevista al periodista de investigación Johann Hari, quien tras una gigantesca investigación de 3 años y 9 países ha plasmado sus principales conclusiones en el libro Tras el grito. Esta investigación, como dice el título de este post, se relaciona con las drogas y la manera en la cual la sociedad ha respondido al fenómeno de las adicciones. Como muestra:
"El psicólogo Bruce Alexander, de Vancouver, me explicó todo. La teoría clásica de la adicción viene de un experimento con una rata. A principios de siglo pasado se encerró a una rata en una jaula con dos recipientes de agua. Uno contenía agua corriente. El otro agua con cocaína. La rata prefería siempre la bebida con droga y se mataba de una sobredosis rápidamente.
La adicción no la causa la química de las drogas. La causa el
aislamiento, la infelicidad y la desconexión del adicto con su entorno.
No son las drogas, es tu jaula. Las drogas son solo una adaptación al
medio."
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"El psicólogo Bruce Alexander, de Vancouver, me explicó todo. La teoría clásica de la adicción viene de un experimento con una rata. A principios de siglo pasado se encerró a una rata en una jaula con dos recipientes de agua. Uno contenía agua corriente. El otro agua con cocaína. La rata prefería siempre la bebida con droga y se mataba de una sobredosis rápidamente.
Décadas después, Alexander pensó: “la rata solo
tiene dos opciones”. Construyó una jaula a la que llamó Rat Park. Ahí,
la rata tenía un montón de comida, bolas de colores y otras ratas de las
que hacerse amiga, jugar y con quien tener sexo. Contempló fascinado
cómo las ratas pasaban olímpicamente del agua con droga.
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lunes, 10 de octubre de 2016
El Árbol de la Vida
Imaginen un bosque, donde las plantas más bajas están
acostumbradas a poca luz, mientras que los árboles que en conjunto conforman el
bosque, reciben la mayor parte de la radiación solar.
Ahora imaginen que cada mamífero es una planta y, que debido
a la evolución, también aparecieron árboles – el ser humano. El mayor
consumidor de energía de los mamíferos.
Ahora imaginen que cada sociedad es una planta y, debido a
la evolución, también aparecieron los árboles – aún en discusión. Pero no es
difícil reconocer un patrón similar entre los árboles de la multiplicidad de
sociedades, el consumo de energía.
Visto desde el punto de vista social, la necesidad de
crecer, aprender y ser libres, pareciera tener directa relación causal en la
necesidad básica biológica de alcanzar más y más energía. Esa necesidad está
arraigada en el momento mismo de la aparición de la vida. No es difícil
imaginar que uno de los primeros actos de un ser vivo espontáneamente aparecido
fue consumir elementos de su entorno para su asimilación y desperdicios
posteriores. La vida y la relación con el entorno son dos formas de decir lo
mismo, en esencia.
El pecado original biológico sería entonces la aparición de
mutaciones y el nacimiento de la diversidad y los ecosistemas. Expresado en
términos humanos, los ecosistemas son zonas de guerra entre las especies, por
los recursos naturales. Una competencia despiadada.
Una mutación hizo el resto. El humano, en su necesidad de
más recursos, alcanzó las mayores alturas del bosque, que tranquilamente
podemos denominar Gaia. Después de
todo, toda la vida está relacionada con todo lo que la rodea y consigo misma,
en todas sus formas y tamaños.
Pero la competencia es despiadada.
Y la sociedad es lo mismo. Aquí la analogía debe volverse
surrealista para poder señalar lo que resulta obvio con otras palabras.
La analogía comienza con que cada sociedad es una planta y,
debido a la evolución, también aparecieron los árboles. Visto en términos de
evolución macro de las sociedades humanas, la democracia sería el árbol que
parece dominar el panorama general. Si ajustamos el zoom, dentro del bosque de
democracias, hay distintas especies también. Sin duda, podemos decir que aquí la
perspectiva de quienes son árboles y quienes no se vuelve un tema complejo de
abordar, sin caer en lugares comunes que sean tendenciosos.
Hasta ahora podemos visualizar capas sobre capas de
evolución a través de una analogía, pero nos permite cruzar un umbral difícil
de abordar – adentrarnos cada vez más en los detalles de la búsqueda o
necesidad de más energía. Este umbral pisa los talones de la fe, los dogmas y
la superstición. Si alguien logra cruzar ese umbral, podrá observar el
equivalente a las moléculas de ADN agitarse y retorcerse en los embates del
medio ambiente social. En ese entorno es donde aparecen distintas mutaciones –
nuevas especies de sociedades surgen y florecen en nuevos subespecies cada vez
más complejas y especializadas, en una línea de evolución que comienza en tiempos
originales de la especie (vida gregaria), mientras que otras, en el curso de la
evolución se extinguen (cazadores nómadas). Al igual que en la historia de las
plantas, en las sociedades también podemos ver relictos sociales – poligamia, monarquía,
teocracias, feudalismos.
Se puede sentir la tensión y los conflictos de la red social
por la necesidad básica de los recursos. También se ve la contraposición que
hace la razón, descendiente de la vida gregaria más antigua y bien acomodada,
con varias de las subespecies de democracia más antiguas. También podemos
observar que si esa vida gregaria antigua se ve amenazada saca las garras sin
miramientos, pero eso es otro tema.
Inclusive, podemos ver por ahí algunas sociedades que son
una especie de infección, creadas en laboratorios de sociólogos y expertos en
marketing, o por el simple azar.
Actualmente, podemos mirar a nuestro alrededor y observar el
equivalente social a la explosión cámbrica de la biología. A una velocidad
vertiginosa, empujada por la mutación que dio origen a la subespecie científico, las comunicaciones han
acelerado el ritmo de evolución social y nuevas especies y derivados aparecen
por todas partes, todo el tiempo, cada vez más. Algunas viven más y otras
mueren pronto.
A esta velocidad comienzan a aparecer árboles por todas
partes – apellidos, puestos de trabajo, posiciones políticas, recursos
económicos, medios de comunicación, audiencia. Entre estos árboles, sin duda
los más altos son aquellos con recursos económicos, pues son el equivalente
social a las especies fotosintéticas. Crecen para acumular más y más, y así
atrapar más y más energía. En algunas partes se les conoce como rentistas, la
especie que vive gracias al tamaño y extensión que le dio la evolución, sin
competidores de su talla. Pese a que parecen ser los más altos, en realidad son
los más comunes. Como algas, las sociedades acumuladores de energía son
organismos sencillos que se diluyen en las cada vez más complejas redes de
relaciones sociales, multiplicándose y buscando en cada rincón hasta la última
gota de energía. Como un bloom de algas.
A una escala social más compleja, con decenas, cientos o miles
de órganos y sistemas inmunes bien aceitados, las sociedades más prósperas y
acaparadoras de energía son aquellas con mecanismos de autoaprendizaje y
autorregulación social potentes, muchas veces surgidos a partir de una historia
larga y difícil de convivencia en un entorno altamente competitivo por los
recursos.
El medio ambiente social que podemos vislumbrar a través de
esta serie de analogías puede ayudar a interpretar algunos fenómenos sociales,
aunque no del todo sus causas. O tal vez sea difícil asumir que las causas
pueden ser simplemente producto del caos natural, las mutaciones dentro de cada
especie y subespecie social y así en cascada, ocupando cada nicho disponible.
Como el cáncer. Si tomamos a las algas-rentistas como ejemplo, podemos
homologar a las organizaciones criminales como el alga-cáncer-rentista que
carcome las sociedades más complejas, así como a las que no lo son tanto.
También podemos separar entre fenómenos masivos
biológico-sociales y psico-sociales, donde el primero sería, por ejemplo, la
epidemia de la obesidad y el segundo sería el fenómeno de la depresión. Dos
tipos de patologías sociales entre una infinitud de otras tantas.
Como epílogo a este divagar dentro de una analogía, es
curioso imaginar que hasta los árboles más antiguos y grandes pueden
despedazarse debido a su propio peso o caer debido al embate de un huracán imprevisto,
por puro azar.
No puedo dejar de imaginar enormes araucarias cubriendo
grandes territorios, al mismo tiempo que bellas flores medran en lo alto de las
montañas, más allá de donde puede llegar cualquier árbol. Tampoco puedo evitar
imaginar la sombra que proyecta el árbol que imagina tales imágenes, dándole
forma al entorno en la medida que lo invade y lo trasforma todo, en una
escalada cuya trayectoria obedece a la misma naturaleza que sustenta una imagen
así.
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lunes, 18 de julio de 2016
Poema Sin Título
Sin Título
No es fácil desvertirte
Sin decir tu nombre
Tu sola expresión puede invocar siglos
Y abrir continentes,
Desatar el horror de un vendaval
Inesperado,
Abrir los ojos en plena caída libre.
Nadie te menciona,
Aunque estén suspendidos
En tu presencia dictatorial.
Cómo no observar sin remordimientos
Ésta, la epidemia de la modernidad,
Sin sintomas, sin remedio.
Parece una mar de botes sin remos
Dentro de otros botes a la deriva
Dentro de otros botes,
Así
Hasta más allá de donde se dibuja el horizonte de realidad que puedo ver.
Quién soy yo para juzgar,
A bordo de mi propio bote,
Tan perdido y enfermo
Como todos los demás.
Que hice para tan maldito destino,
Testigo sin privilegios
Del caos
De la silueta de la incertidumbre,
De la tormenta dentro de otra tormenta
Que algún día comenzó.
Quién sabe si alguna vez se acabará,
Como quien busca el fin de los tiempos
En esta aparente expansión cósmica.
Tal vez, sólo tal vez
Se pueda decir tu nombre
Y despertar.
O quizás,
Un destino de ojos bordados
Sea el dulce sueño que antecede
A la locura,
El velo que nos permite navegar,
La inocencia que nos da alas
Para vivir
Otro día más.
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No es fácil desvertirte
Sin decir tu nombre
Tu sola expresión puede invocar siglos
Y abrir continentes,
Desatar el horror de un vendaval
Inesperado,
Abrir los ojos en plena caída libre.
Nadie te menciona,
Aunque estén suspendidos
En tu presencia dictatorial.
Cómo no observar sin remordimientos
Ésta, la epidemia de la modernidad,
Sin sintomas, sin remedio.
Parece una mar de botes sin remos
Dentro de otros botes a la deriva
Dentro de otros botes,
Así
Hasta más allá de donde se dibuja el horizonte de realidad que puedo ver.
Quién soy yo para juzgar,
A bordo de mi propio bote,
Tan perdido y enfermo
Como todos los demás.
Que hice para tan maldito destino,
Testigo sin privilegios
Del caos
De la silueta de la incertidumbre,
De la tormenta dentro de otra tormenta
Que algún día comenzó.
Quién sabe si alguna vez se acabará,
Como quien busca el fin de los tiempos
En esta aparente expansión cósmica.
Tal vez, sólo tal vez
Se pueda decir tu nombre
Y despertar.
O quizás,
Un destino de ojos bordados
Sea el dulce sueño que antecede
A la locura,
El velo que nos permite navegar,
La inocencia que nos da alas
Para vivir
Otro día más.
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sábado, 30 de abril de 2016
Simone vs Winehouse
Estoy escuchando el disco Frank de Amy Winehouse y de pronto me acordé del documental que vi en Netflix sobre su historia. Y no pude evitar recordar el documental sobre la vida de Nina Simone en la misma plataforma. Además de que ambas artistas me gustan mucho, me pregunté qué similitudes hay entre ellas. He aquí lo que puedo decir:
1. Ambas son genios de la música, a su manera. Ídolas!
2. Ninguna se vio a si misma siendo famosa antes de que realmente les pasara.
3. Se piensa a veces que la fama las destruyó, lo cual podría ser media verdad. Detrás hay historias potentes de estas mujeres. En el caso de Simone es más obvio, creciendo en una sociedad segregada, aspirando a ser algo que nadie de su color era (concertista de piano), enamorándose de un maltratador físico y sicológico, en una época en la que los problemas de pareja aún no eran públicos. Quién sabe si toda esa mierda le disparó la bipolaridad, pero básicamente se fue a la cresta. Aunque sobrevivió.
Winehouse es una historia más íntima, pues los hechos por si mismos representan la escena de una adolecencia tardía y desvocada. A mi parecer, era una persona excepcionalmente sensible. Lo deja ver en unas pocas frases que suelta ante una cámara casera, cuando aún estaba en el colegio. La música era lo único que le permitía expresar de verdad lo que sentía, y hay que decir que sentía con intensidad. Ahí está su genio y perdición. Las drogas y relaciones amorosas tóxicas, todo expuesto a la prensa, no es precisamente la mejor forma de salir del hoyo. Que su papá le diga que no necesita rehabilitación no es solo letra de una canción, es realmente así (maldito). Su historia, dado su contexto y sensibilidad-genialidad, es como una tragedia griega, es un caso inevitable.
4. En ambas historias tenemos ejemplos de mujeres que fueron maltratadas sistemáticamente en su vida. Cómo le das autoestima y seguridad a un ser humano de esa forma? Para estas dos mujeres significó la falta de seguridad y herramientas para enfrentar a un medio altamente hostil y violento con ellas. Y ya sea una pareja, un padre o madre, los medios de comunicación, etc. mi impresión es que las mujeres son juzgadas con mucha mayor facilidad que los hombre.
5. Ambos casos pueden ser evitables en el futuro (no inmediato), si se pudiera tomar conciencia. Una sociedad tan machista como la nuestra (Chile, Latinoamérica en general) jamás será libre si una parte de ella está subyugada por el miedo, la injusticia y la violencia.
6. En ambos casos se desperdició universos completos de creación. Así nada más. Puf. Y esto sigue ocurriendo día a día en una industria multimillonaria de tráfico de personas, por decir solo uno de tantos otros contextos.
Alguien me dijo una vez que los seres humanos estabamos hechos para coleccionar cosas. Lo increible es que este principio se aplique a todo, desde estampillas hasta personas.
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viernes, 4 de marzo de 2016
La fragilidad de la sociedad
Mientras más lo medito, más me convenzo que la evolución de
las comunicaciones parece ser la consecuencia irrefrenable de nuestro
crecimiento poblacional. También puede ser visto como la condición necesaria
para la estabilidad o mantenimiento de este crecimiento, según como se mire.
Convengamos en que resulta difícil realizar tales afirmaciones
sin algo de justificación, pero no es mi objetivo ahora. Puedo indicar como
supuesto fundamental que la existencia de la sociedad moderna es el reflejo de
esta suerte de estabilidad (principio antrópico), caracterizada principalmente por
la democracia. La democracia puede usarse como el concepto que mejor representa
a la sociedad moderna. Estoy consciente de que ésta está ampliamente
cuestionada, pero es un referente común.
Lo que estaba pensando es la fragilidad de esta estabilidad,
entendiendo que la evolución de las comunicaciones son las que han sustentado
en gran parte el aprendizaje social que da cuerpo a la suerte de estabilidad
que comento.
Este aprendizaje social hoy en día es global gracias a las
comunicaciones, por lo que es más fácil encontrar discursos comunes ante
problemáticas locales. También sustenta el aumento de la diversidad social,
pero eso también es otro cuento.
La fragilidad que observo se basa en que damos por sentado
la existencia de estas redes de comunicación, por una parte, y que además no es
parte del debate las características de su existencia. Por ejemplo, hace poco salió a la luz la negativa de Apple al
FBI de facilitar el desbloqueo de sus aparatos, lo cual indica que pese a esta
evolución tecnológica aún persisten enormes presiones por su control. Si vemos
casos como Snowden o Wikileaks, por mencionar lo más conocido, sabremos que la
lucha entre la libertad de circulación de la información y la restricción que
proviene desde personas sin rostro es feroz. También es una lucha tan antigua
como la historia misma, pero hoy esa lucha tiene consecuencias globales que
para la mayoría de las personas pueden pasar desapercibidas.
Además de esta lucha entre poderes históricos, nos
enfrentamos a retos más novedosos, como el mismo hecho de la globalidad. Lo que
antes era material de historia de pueblos o naciones, si tenemos la suerte de
sobrevivir a esto, mañana será historia de todo un planeta.
Lo que la historia nos enseña sobre las caídas de los
imperios, los movimientos de las fronteras y otros hechos son solo el “big
picture” de temas muchos más básicos y cotidianos, relacionados con la
vulnerabilidad y el dolor de las personas más desposeídas, las más ajenas a
estas luchas de “gran envergadura”. Durante mucho tiempo hemos estudiado esas
grandes luchas y durante mucho tiempo también hemos ignorado sus mayores
consecuencias: el número de personas afectadas.
Hoy, debido a la globalización, el panorama de un colapso
catastrófico de las redes de comunicación es también global. Parece además que
nuestros “grandes” líderes no dan un peso por este aspecto. Nadie parece verlo salvo los mismos
potenciales afectados.
La fragilidad pasa, finalmente, por las mismas razones que
los imperios, naciones, familias y “tendencias” tienen una existencia efímera
en la historia humana. No importa qué tan grande sea el sueño o la lucha, está
siempre declina ante las luchas de unos pocos que lo quieren todo.
Tal vez se ha exaltado demasiado la posibilidad de concretar
“el sueño”. La posibilidad de alcanzar la cúspide de algo. Mucho se ha ignorado
sobre los grandes abismos necesarios para esto. Para toda gran construcción se
requiere cavar un hoyo igualmente profundo. El mejor ejemplo son los niveles de
desigualdad local (intra-urbanos), regionales (intra-naciones), continentales y
globales. Como un buen fractal, la desigualdad se replica sin grandes
diferencias a distintas escalas espaciales.
El bien común está en segundo plano, si es que ha existido
alguna vez. La acción individual sigue siendo predominante respecto a la acción
de la mayoría, dando por el suelo el concepto de democracia. Visto así, estamos
en una estabilidad inestable, instantánea, solo una fotografía del transcurso
histórico.
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sábado, 27 de febrero de 2016
Percepción versus "Realidad"
Algo está pasando en la sociedad, en esa masa llamada
humanidad. No solo son las redes sociales, ni la rápida evolución de las
relaciones y las tribus urbanas. No es solo el individualismo versus el
comunitarismo. No es un tema de viejas ideologías contra las nuevas, solo
parece ser una evolución que vemos a pedazos. Como los antiguos naturalistas,
que salían a terreno a mirar y tratar de entender de qué va esto de la
naturaleza, me siento que veo partes de algo que no termino de entender.
Bueno, tal vez lo único constante hoy en día son los
partidos políticos, cuya utilidad ha decantado en una especie de línea base de
referencia: de aquí tanto hemos cambiado en X e Y tema.
Es muy probable que no se trate de un cambio neto en la
sociedad, sino la evolución de mi propia percepción a medida que me voy
haciendo más viejo. Pero es difícil eliminar el sesgo que introduce la propia
experiencia, sumado al cúmulo de nuevos conocimientos que circulan en la red,
quizás la mayor fuente de conocimientos reales y falsos que existen.
Tampoco es fácil eliminar el sesgo que produce el propio
prisma de nuestras pasiones, parafraseando a Nietzsche. No es lo mismo mi
perspectiva hoy, como padre por ejemplo, que mi visión hace 8 años, cuando
comencé a llenar de contenidos mi blog, estando aún en la universidad. Las
convicciones van cambiando, se descartan algunas, afloran otras nuevas. Lo
único claro es la confusión, la mutabilidad de la propia experiencia.
Todo aquel que comparta mi curiosidad furiosa (estilo Jorge el Curioso), o las ganas por
aprender de la manera más personal posible podrá vislumbrar que esto no va a
ninguna parte. La mayoría del tiempo no es más que un pasatiempo que
obsesivamente tratamos de sobrellevar detrás de la cotidianeidad más implacable.
No vivimos de esto, pero nos hace respirar las bocanadas más profundas de
conciencia. Se transmuta en tu propia forma de vivir, porque quieres ser mejor,
quieres que el prisma de tus pasiones distorsione cada vez menos tu propia
percepción de realidad. No quieres que nadie te diga qué pensar o qué hacer,
quieres hacerlo a tu manera.
Hay momentos en los que duermes una mierda y el estrés lo
domina todo. Estás tratando de hacer una vida, de sustentar una familia tal vez
o de crecer en tu carrera o en tus relaciones. Pero estás solo, pues a medida
que más aprendes te das cuenta que no hay recetas, ni estereotipos que valgan,
salvo detrás de una rutina de humor más o menos polémica. Hay que luchar cada
día, cada segundo para no caer en la inconciencia, en la monotonía de la
repetición.
Suena la alarma, te duchas, haces el desayuno, vistes a tus
hijos, los llevas al colegio, vas a trabajar, trabajas, vuelves a tu casa,
lavas los platos, cocinas, ordenas, preparas el siguiente día, te pones al día
con tu pareja, tal vez su cacha loca, te duermes. Y vuelves a empezar.
Eventualmente cambias de trabajo, tienes otro hijo, nace una
estrella, se muere un pariente, explota una bomba, se descubre vida en otros
planetas. Cosas que pasan o que pueden suceder. Si has leído Fundación o Duna,
sabes que las posibilidades son infinitas. También sabes que la probabilidad de
tu propia existencia tiene varios ceros después de la coma. También puedes presumir que
la probabilidad de vida en tu planeta tiene varios cientos de ceros después de la
coma.
Simplemente todo es demasiado improbable, pero sin embargo
es real, está ahí golpeando tu cara hasta el instante en que te hundes en tu
rutina y todo se pierde en la bruma de lo cotidiano.
Hasta que vuelves a despertar de esa bruma, y entonces ves
que las cosas están cambiando. Pero es muy probable que seas tú quien está
cambiando. Simplemente nunca lo sabrás, o será muy tarde para hacer algo
basado en pruebas concretas. Las probabilidades son implacables: la mayoría de las decisiones que tomes serán
detrás de esa bruma y, siendo generoso, en las restantes decisiones estarás abrumado por hacerlo rápido, antes
de caer nuevamente en inconciencia de la rutina, antes de que vuelva a sonar la alarma de un nuevo día.
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