lunes, 18 de julio de 2016

Poema Sin Título

Sin Título


No es fácil desvertirte
Sin decir tu nombre

Tu sola expresión puede invocar siglos
Y abrir continentes,
Desatar el horror de un vendaval
Inesperado,
Abrir los ojos en plena caída libre.

Nadie te menciona,
Aunque estén suspendidos
En tu presencia dictatorial.

Cómo no observar sin remordimientos
Ésta, la epidemia de la modernidad,
Sin sintomas, sin remedio.

Parece una mar de botes sin remos
Dentro de otros botes a la deriva
Dentro de otros botes,
Así
Hasta más allá de donde se dibuja el horizonte de realidad que puedo ver.

Quién soy yo para juzgar,
A bordo de mi propio bote,
Tan perdido y enfermo
Como todos los demás.

Que hice para tan maldito destino,
Testigo sin privilegios
Del caos
De la silueta de la incertidumbre,
De la tormenta dentro de otra tormenta
Que algún día comenzó.

Quién sabe si alguna vez se acabará,
Como quien busca el fin de los tiempos
En esta aparente expansión cósmica.

Tal vez, sólo tal vez
Se pueda decir tu nombre
Y despertar.

O quizás,
Un destino de ojos bordados
Sea el dulce sueño que antecede
A la locura,
El velo que nos permite navegar,
La inocencia que nos da alas
Para vivir
Otro día más.

sábado, 30 de abril de 2016

Simone vs Winehouse


Estoy escuchando el disco Frank de Amy Winehouse y de pronto me acordé del documental que vi en Netflix sobre su historia. Y no pude evitar recordar el documental sobre la vida de Nina Simone en la misma plataforma. Además de que ambas artistas me gustan mucho, me pregunté qué similitudes hay entre ellas. He aquí lo que puedo decir:

1. Ambas son genios de la música, a su manera. Ídolas!

2. Ninguna se vio a si misma siendo famosa antes de que realmente les pasara.

3. Se piensa a veces que la fama las destruyó, lo cual podría ser media verdad. Detrás hay historias potentes de estas mujeres. En el caso de Simone es más obvio, creciendo en una sociedad segregada, aspirando a ser algo que nadie de su color era (concertista de piano), enamorándose de un maltratador físico y sicológico, en una época en la que los problemas de pareja aún no eran públicos. Quién sabe si toda esa mierda le disparó la bipolaridad, pero básicamente se fue a la cresta. Aunque sobrevivió.

Winehouse es una historia más íntima, pues los hechos por si mismos representan la escena de una adolecencia tardía y desvocada. A mi parecer, era una persona excepcionalmente sensible. Lo deja ver en unas pocas frases que suelta ante una cámara casera, cuando aún estaba en el colegio. La música era lo único que le permitía expresar de verdad lo que sentía, y hay que decir que sentía con intensidad. Ahí está su genio y perdición. Las drogas y relaciones amorosas tóxicas, todo expuesto a la prensa, no es precisamente la mejor forma de salir del hoyo. Que su papá le diga que no necesita rehabilitación no es solo letra de una canción, es realmente así (maldito). Su historia, dado su contexto y sensibilidad-genialidad, es como una tragedia griega, es un caso inevitable.

4. En ambas historias tenemos ejemplos de mujeres que fueron maltratadas sistemáticamente en su vida. Cómo le das autoestima y seguridad a un ser humano de esa forma? Para estas dos mujeres significó la falta de seguridad y herramientas para enfrentar a un medio altamente hostil y violento con ellas. Y ya sea una pareja, un padre o madre, los medios de comunicación, etc. mi impresión es que las mujeres son juzgadas con mucha mayor facilidad que los hombre.

5. Ambos casos pueden ser evitables en el futuro (no inmediato), si se pudiera tomar conciencia. Una sociedad tan machista como la nuestra (Chile, Latinoamérica en general) jamás será libre si una parte de ella está subyugada por el miedo, la injusticia y la violencia.

6. En ambos casos se desperdició universos completos de creación. Así nada más. Puf. Y esto sigue ocurriendo día a día en una industria multimillonaria de tráfico de personas, por decir solo uno de tantos otros contextos.

Alguien me dijo una vez que los seres humanos estabamos hechos para coleccionar cosas. Lo increible es que este principio se aplique a todo, desde estampillas hasta personas.



viernes, 4 de marzo de 2016

La fragilidad de la sociedad





Mientras más lo medito, más me convenzo que la evolución de las comunicaciones parece ser la consecuencia irrefrenable de nuestro crecimiento poblacional. También puede ser visto como la condición necesaria para la estabilidad o mantenimiento de este crecimiento, según como se mire. 

Convengamos en que resulta difícil realizar tales afirmaciones sin algo de justificación, pero no es mi objetivo ahora. Puedo indicar como supuesto fundamental que la existencia de la sociedad moderna es el reflejo de esta suerte de estabilidad (principio antrópico), caracterizada principalmente por la democracia. La democracia puede usarse como el concepto que mejor representa a la sociedad moderna. Estoy consciente de que ésta está ampliamente cuestionada, pero es un referente común.

Lo que estaba pensando es la fragilidad de esta estabilidad, entendiendo que la evolución de las comunicaciones son las que han sustentado en gran parte el aprendizaje social que da cuerpo a la suerte de estabilidad que comento. 

Este aprendizaje social hoy en día es global gracias a las comunicaciones, por lo que es más fácil encontrar discursos comunes ante problemáticas locales. También sustenta el aumento de la diversidad social, pero eso también es otro cuento.

La fragilidad que observo se basa en que damos por sentado la existencia de estas redes de comunicación, por una parte, y que además no es parte del debate las características de su existencia.
Por ejemplo, hace poco salió a la luz la negativa de Apple al FBI de facilitar el desbloqueo de sus aparatos, lo cual indica que pese a esta evolución tecnológica aún persisten enormes presiones por su control. Si vemos casos como Snowden o Wikileaks, por mencionar lo más conocido, sabremos que la lucha entre la libertad de circulación de la información y la restricción que proviene desde personas sin rostro es feroz. También es una lucha tan antigua como la historia misma, pero hoy esa lucha tiene consecuencias globales que para la mayoría de las personas pueden pasar desapercibidas.

Además de esta lucha entre poderes históricos, nos enfrentamos a retos más novedosos, como el mismo hecho de la globalidad. Lo que antes era material de historia de pueblos o naciones, si tenemos la suerte de sobrevivir a esto, mañana será historia de todo un planeta.

Lo que la historia nos enseña sobre las caídas de los imperios, los movimientos de las fronteras y otros hechos son solo el “big picture” de temas muchos más básicos y cotidianos, relacionados con la vulnerabilidad y el dolor de las personas más desposeídas, las más ajenas a estas luchas de “gran envergadura”. Durante mucho tiempo hemos estudiado esas grandes luchas y durante mucho tiempo también hemos ignorado sus mayores consecuencias: el número de personas afectadas.

Hoy, debido a la globalización, el panorama de un colapso catastrófico de las redes de comunicación es también global. Parece además que nuestros “grandes” líderes no dan un peso por este aspecto.  Nadie parece verlo salvo los mismos potenciales afectados.

La fragilidad pasa, finalmente, por las mismas razones que los imperios, naciones, familias y “tendencias” tienen una existencia efímera en la historia humana. No importa qué tan grande sea el sueño o la lucha, está siempre declina ante las luchas de unos pocos que lo quieren todo.

Tal vez se ha exaltado demasiado la posibilidad de concretar “el sueño”. La posibilidad de alcanzar la cúspide de algo. Mucho se ha ignorado sobre los grandes abismos necesarios para esto. Para toda gran construcción se requiere cavar un hoyo igualmente profundo. El mejor ejemplo son los niveles de desigualdad local (intra-urbanos), regionales (intra-naciones), continentales y globales. Como un buen fractal, la desigualdad se replica sin grandes diferencias a distintas escalas espaciales. 

El bien común está en segundo plano, si es que ha existido alguna vez. La acción individual sigue siendo predominante respecto a la acción de la mayoría, dando por el suelo el concepto de democracia. Visto así, estamos en una estabilidad inestable, instantánea, solo una fotografía del transcurso histórico.



sábado, 27 de febrero de 2016

Percepción versus "Realidad"





Algo está pasando en la sociedad, en esa masa llamada humanidad. No solo son las redes sociales, ni la rápida evolución de las relaciones y las tribus urbanas. No es solo el individualismo versus el comunitarismo. No es un tema de viejas ideologías contra las nuevas, solo parece ser una evolución que vemos a pedazos. Como los antiguos naturalistas, que salían a terreno a mirar y tratar de entender de qué va esto de la naturaleza, me siento que veo partes de algo que no termino de entender.

Bueno, tal vez lo único constante hoy en día son los partidos políticos, cuya utilidad ha decantado en una especie de línea base de referencia: de aquí tanto hemos cambiado en X e Y tema. 

Es muy probable que no se trate de un cambio neto en la sociedad, sino la evolución de mi propia percepción a medida que me voy haciendo más viejo. Pero es difícil eliminar el sesgo que introduce la propia experiencia, sumado al cúmulo de nuevos conocimientos que circulan en la red, quizás la mayor fuente de conocimientos reales y falsos que existen. 

Tampoco es fácil eliminar el sesgo que produce el propio prisma de nuestras pasiones, parafraseando a Nietzsche. No es lo mismo mi perspectiva hoy, como padre por ejemplo, que mi visión hace 8 años, cuando comencé a llenar de contenidos mi blog, estando aún en la universidad. Las convicciones van cambiando, se descartan algunas, afloran otras nuevas. Lo único claro es la confusión, la mutabilidad de la propia experiencia.

Todo aquel que comparta mi curiosidad furiosa (estilo Jorge el Curioso), o las ganas por aprender de la manera más personal posible podrá vislumbrar que esto no va a ninguna parte. La mayoría del tiempo no es más que un pasatiempo que obsesivamente tratamos de sobrellevar detrás de la cotidianeidad más implacable. No vivimos de esto, pero nos hace respirar las bocanadas más profundas de conciencia. Se transmuta en tu propia forma de vivir, porque quieres ser mejor, quieres que el prisma de tus pasiones distorsione cada vez menos tu propia percepción de realidad. No quieres que nadie te diga qué pensar o qué hacer, quieres hacerlo a tu manera.

Hay momentos en los que duermes una mierda y el estrés lo domina todo. Estás tratando de hacer una vida, de sustentar una familia tal vez o de crecer en tu carrera o en tus relaciones. Pero estás solo, pues a medida que más aprendes te das cuenta que no hay recetas, ni estereotipos que valgan, salvo detrás de una rutina de humor más o menos polémica. Hay que luchar cada día, cada segundo para no caer en la inconciencia, en la monotonía de la repetición.

Suena la alarma, te duchas, haces el desayuno, vistes a tus hijos, los llevas al colegio, vas a trabajar, trabajas, vuelves a tu casa, lavas los platos, cocinas, ordenas, preparas el siguiente día, te pones al día con tu pareja, tal vez su cacha loca, te duermes. Y vuelves a empezar.

Eventualmente cambias de trabajo, tienes otro hijo, nace una estrella, se muere un pariente, explota una bomba, se descubre vida en otros planetas. Cosas que pasan o que pueden suceder. Si has leído Fundación o Duna, sabes que las posibilidades son infinitas. También sabes que la probabilidad de tu propia existencia tiene varios ceros después de la coma. También puedes presumir que la probabilidad de vida en tu planeta tiene varios cientos de ceros después de la coma.

Simplemente todo es demasiado improbable, pero sin embargo es real, está ahí golpeando tu cara hasta el instante en que te hundes en tu rutina y todo se pierde en la bruma de lo cotidiano.

Hasta que vuelves a despertar de esa bruma, y entonces ves que las cosas están cambiando. Pero es muy probable que seas tú quien está cambiando. Simplemente nunca lo sabrás, o será muy tarde para hacer algo basado en pruebas concretas. Las probabilidades son implacables: la mayoría de las decisiones que tomes serán detrás de esa bruma y, siendo generoso, en las restantes decisiones estarás abrumado por hacerlo rápido, antes de caer nuevamente en inconciencia de la rutina, antes de que vuelva a sonar la alarma de un nuevo día.



martes, 4 de agosto de 2015

Acerca de lo profano y lo sagrado: del individuo egoista al colaborador

Les dejo esta notable charla TED, que aborda la cuestión del individuo en cuanto a su necesidad de trascendencia. ¿Será que hemos evolucionado para cooperar?




jueves, 14 de mayo de 2015

Inseguridad, incertidumbre y desprotección

 

Bauman cree que uno de los grandes problemas que aqueja a la sociedad posmoderna (actual) es el aumento de la inseguridad, incertidumbre y la desprotección, como producto del derrumbamiento de las estructuras tradicionales que daban a las personas un sentido de trascendencia. Por estructuras tradicionales podemos entender la nación, la familia (apellido) y la religión, como los principales referentes de una época no lejana en la que esto era más importante, prácticamente obligatorio.

Entonces, si mi vida es corta y mortal, no tengo miedo de morir, porque tengo un sentido: mis acciones le dan sostén a la comunidad a la que pertenezco. Con la caída de estas estructuras, el miedo es transmutado en inseguridad, incertidumbre y desprotección.

Hoy en día el mantra en boga es “libertad individual”. Y las estructuras tradicionales solo las limitan, a pesar de las esperanzas de algunos parcialmente liberales.

Se cree que bajo este nuevo escenario hay más oportunidades de ganar, nadie sabe con certeza qué cosa, pero parece una carrera, una competencia despiadada. Lamentablemente, la falta de pistas y la libertad para correr en cualquier dirección produce (curiosamente) un estancamiento. Para dónde corro, contra quién compito.

Esta persona paralizada mira alrededor y puede ver que la mayoría de las personas está paralizada. Unos pocos corren rápidamente para alejarse del grupo y poco a poco se forma una infinidad de grupos que comienzan a caminar en una dirección cualquiera, lentamente esperando el desarrollo económico, la herencia familiar o el Apocalipsis.

En esta alegoría, podríamos decir que quienes comenzaron corriendo desde un principio eran los más ansiosos por salir de ahí. Es probable que ellos mismos hayan inventado el juego. Sabían a donde querían ir: querían ir lejos, tener espacio y poca interacción con la mayoría.

La gente paralizada o que se mueve en grupo es probablemente el 90% de la población mundial. A dónde, qué quiero hacer. He aquí el terreno fértil de la publicidad y de su mente siniestra, un conocedor de los misterios de las comunidades (un sociólogo loco).

Los defensores de la “libertad individual”, los corredores más rápidos del grupo no entienden una cosa fundamental para la convivencia sana. Partieron con ventaja y ahora es imposible alcanzarlos. Una vez lejos, los más veloces ni siquiera giran la cara para ver a quienes dejan atrás. Otros se devuelven y les enseñan a otros pocos como ir más rápido o por donde el paisaje es más bonito (cobrando, transando favores, por caridad, etc.).

Un juego justo, más humano sin duda, sería que todos los participantes volvieran al comienzo, se enseñara de qué se trata el juego y se ensayara antes de dar comienzo a la carrera.

Haciendo la transformada de la alegoría, creo que las reformas a la educación que el mundo requiere para sobrevivir (a la catástrofe cada vez más cercana del calentamiento global y la sobrepoblación), necesitan de todos los corredores que se han alejado del principio.

El humano nace en la inseguridad, incertidumbre y la desprotección. Gracias a los cuidados y enseñanzas de nuestras madres-escuelas, podemos sobrevivir. La “libertad individual” ha implicado que se abandone absolutamente todo al mercado. Los que puedan pagar pasen por acá, aquellos que no puedan pagar recibirán una charla corta de 15 minutos y deberán partir.

Hoy estamos atrapados en la trampa de los que partieron primero y así nos quedaremos por siempre si los corredores no vuelven al principio. ¿O existe otra alternativa?

Si ven esta entrada (esta columna es una reinterpretación del mismo tema), se darán cuenta que los tramposos no quieren volver, justificándose en que es culpa de “la naturaleza humana”. Lo que aún no nos damos cuenta en forma masiva, es que los rezagados somos más, por lo que podemos y debemos inventar nuestro propio juego. Allá ellos, que sigan corriendo.


jueves, 30 de abril de 2015

Puentes entre lo público y lo privado





Con el incremento de la libertad individual, Chile experimentó un importante proceso de despolitización durante los 80s y 90s. Aunque hoy es posible apreciar una inversión de esa tendencia, aún es aislada y se concentra mayormente en Santiago.

Z. Bauman dice en su introducción de “En busca de la política” que, en el mundo, el incremento de la libertad individual puede coincidir con el incremento de la impotencia colectiva. En otras palabras, lo que observamos como una inversión en la tendencia a la despolitización es el incremento del descontento social, traducido en protestas, marchas, funas y aumento, en general, de los reclamos relacionados con la nula respuesta de las autoridades respecto a las problemáticas de grupos sociales. Esto también ha dado pie a la organización de civiles bajo denominaciones como ONGs, Fundaciones, Sindicatos, Colectivos Artísticos, Colectivos Ecológicos, Agrupaciones Caritativas, etc. 

Pese a esta prolífica generación espontánea-social de organizaciones, la tendencia de las problemáticas no se revierte, sino que se incrementan. Por si no fuera poco, la tierra se revela mediante erupciones, aludes y otros. Después de lo vivido con el terremoto del 27/F, la sensación generalizada es que nada cambió y todo sigue igual. Un poco más ordenadito, pero a lo imbécil.

Lo que vemos es que los puentes entre lo público y lo privado se han derrumbado o nunca han existido siquiera. No tenemos como sociedad un Ágora (citando a Bauman) donde se traduzcan los problemas privados en temas de política pública. Sino piensen en que debemos esperar 10 años para que la educación de párvulos sueñe con entrar en la carrera docente. Y no estamos hablando precisamente de un moco en el tema de la política educacional.

En una publicación anterior hablé de la oportunidad que representaba Populusaurio. Actualmente funciona como una reunión de asociaciones, similar a una expo novios, cada una de las cuales ha tendido un puente propio. Nota aparte, considero fundamental la labor de esas organizaciones y de otras que no participan en esta expo, individualmente no las puedo criticar.

La idea de esta expo es convocar a personas que no tienen puente propio, personas que andan buscando una causa que les dé sentido o bien que los ayude con su problema privado. Ya sea el agua, el techo, el aire, la educación, la salud. Cada persona en Chile debe lidiar con esos problemas sociales en forma privada y aislada de la sociabilización, aislado del ámbito público que podría darle solución a su problema particular.

Mi pregunta fundamental es la siguiente: si además del puente que cada organización tiene, se pudiera crear un segundo puente, nada más, solo uno adicional, anexado a cada organización. Uno llamado Coordinación. En principio, se requiere una motivación siquiera para propiciar la construcción colectiva de un nuevo puente. La colaboración recíproca hacia un objetivo común.

A mi juicio, todas las organizaciones de Populusaurio, así como tantas otras, se verían beneficiadas si la reforma educacional en proceso abordara cada uno de sus temas. Qué mayor impulso a la organización ciudadana tendríamos si los contenidos o la estructura pedagógica permitiera integrar todos los temas en una mira holística que permitiera a los niños, antes de la formación definitiva de opinión, acceder a temas como educación cívica, ecología, economía, sexualidad, religiones, ética, etc.

Voy a ser más claro, para que no quede duda de lo que quiero decir. Los niños no son estúpidos, no conocerán las palabras, pero perciben la violencia cotidianda, la de las noticias, la que ellos mismos reciben de sus pares o adultos en general. La mayoría de los padres cree que los puede aislar lo suficiente, pero cuando usted está viendo noticias sobre un robo, un incendio forestal descontrolado o boletas ideológicamente falsas, lo más seguro (si le importa el tema en cuestión) es que gesticule y termine su intervención con algo como “delincuente culiao”, “gobierno culiao”, “empresarios culiaos”. En general, seamos sinceros, el chileno medio quisiera que todos se fueran a la misma mierda.

Esto no es casual, porque mientras los medios y la sociedad hace eco de estos temas “públicos”, cada uno debe lidiar con sus propios problemas, sin ningún puto puente que cruzar.

Las organizaciones civiles, por su parte, solo son capaces de ver su propio puente. Convengamos en que no resulta sencillo levantarlos. Lamentablemente, el horizonte no es auspicioso. Yo veo dos posibles caminos principales (siempre habrá lo intermedio, por supuesto):

  1. Se establecerá una especie de mercado de puentes.
  2. Se generará una red de puentes de libre tránsito, donde se recupere la comunicación efectiva entre lo público y lo privado.

Z. Bauman es duro al señalar que “las personas que se sienten inseguras, las personas preocupadas por lo que puede deparar el futuro y que temen por su seguridad, no son verdaderamente libres para enfrentar los riesgos que exige una acción colectiva”. Si no le cree a Z. Bauman, pregúntese lo siguiente:

¿Por qué vemos paros de funcionarios de la salud, pero no de los pacientes?: Porque los primeros tienen un trabajo (aunque sea con malas condiciones) y los segundos tienen que estar a las 7 am en el consultorio para pedir una hora que no saben si lograrán obtener. ¡Por eso!
 
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