miércoles, 21 de mayo de 2008

Pamuk

Día invernal y feriado. El momento perfecto para rematar el libro que me traía entre manos hace rato. Qué buen final, un sabor dulcemente triste. Me levanto y me siento a su lado, la beso. Miro sus manos, su tejido, su perfil. Me pregunto sobre aquello que Pamuk llama "lo incomprensible de la vida". Importa bien poco la verdad, pero ahí está, dando vueltas, el silencio, las palabras.

"Por lo menos te daré un último consejo, escúchame bien, Recep: sé libre y no te preocupes demasiado por nada, confía solo en ti y en tu inteligencia, ¿me entiendes?" Yo afirmaba con la cabeza en silencio mientras pensaba: ¡palabras! "Arranca la manzana de la sabiduría del árbol del Paraíso, Recep, no temas, arráncala, entonces quizá te retuerzas entre enormes sufrimientos, pero serás libre y cuando todo el mundo sea libre entonces crearás en esta tierra el auténtico Paraíso, el verdadero, porque entonces no tendrás miedo a nada." Palabras, pensaba yo, palabras, una serie de sonidos que desaparecen en cuanto se esparcen por el aire, palabras... Me dormí pensando en las palabras."

Orhan Pamuk
extracto de La casa del silencio

Aún quedan esas vibraciones que resuenan en nuestra cabeza, aquellas palabras que chocaron contra nuestros tímpanos. La grabadora funcionando. La máquina moledora rompiendo, redesordenando todo. El altavoz encendido. Todo retumba. Las palabras son solo eso, pero ahí están, resonando y mutando entre los expectadores.

6 comentarios:

Arturo dijo...

lo lindo de las palabras es que las podemos dejar para la eternidad, en poemas, en historias, novelas, cuentos etc...
hay algunas que se desvanecen por el aire, pero otras siempre quedan en las personas.
Saludos amigo y estamos hablando.

MeRiAdOx dijo...

Me acabo de dar cuenta que al encerrar un texto entre los símbolos << así >> no se publica lo que se escribió... faltaba un buen tramo del extracto... pido mis disculpas... :P...

Arturo... hoy podremos discutir eso y mucho más... nos vemos en la noche!...

isaias dijo...

Que bueno que dejas algo de Pamuk... y ahora la pregunta clave, ¿qué tal el libro? ¿recomendarías a Pamuk?

un abrazo compañero,
isaías

MeRiAdOx dijo...

Lo terminé recién y la sensación fue buena. El final es lo que debía ser... en general, el libro me gustó... lo recomiendo, aunque debo reconocer que en algunos capítulos pensé saltarme párrafos enteros porque son divagaciones de los personajes bastante largas y tediosas. Está escrito desde cada personaje. Cada capítulo es la cabeza de un personaje y se van rotando. Se construye la historia desde lo que ve y piensa cada personaje. Tu debes conocer más de la realidad turca, por lo que puedes saborear aún más las reflexiones y obsesiones que se retratan... creo que este es uno de los primeros libros que escribió, por lo que me parece que leeré otros de Pamuk.

Espero no equivocarme al recomendártelo... de todas formas fijate en el traductor... La que tengo es de Rafael Carpintero Ortega y no creo que sea de lo mejor... me incomodó que utilizará modismos netamente españoles, en vez de algo más "universal"... eso pesa a veces.

Un abrazo!

Ma. Antonieta dijo...

Las palabras, aguantan tanto y a veces no dicen nada. Me gustan las palabras que se dicen con la mirada, esas vienen con fuerza y no se pueden filtrar ni acomodar. me gusta el silencio donde fluyen mis propias palabras y converso con mi alma.

MeRiAdOx dijo...

Es muy cierto lo que dices... bastante duro, pero pareciese que aún así, la racionalidad es una dictadura... una mirada bastaría, pero estamos ciegos... la luz que se nos filtra por los ojos no nos dice nada, las palabras retumban huecas, discordantes... llenas de nada.