miércoles, 4 de abril de 2007

Un rato conmigo

Sigo contenido en la escasez, esa que palpita cada día, golpeándome la cara, sin saber por qué me tocó vivir todo esto. Escribir es uno de los pocos consuelos que me queda, es gratis y me enriquece infinitamente, sin embargo, estoy resentido, herido y maltratado por las circunstancias que no elegí, pero que están ahí.

De angustias he probado bastante, pero ahora, aquí, estoy tranquilo y feliz. Tengo mis cigarrillos y la radio suena acorde con el momento. La música calma a las bestias dicen por ahí. Al parecer calma este monstruo que estruja mi garganta, que me acosa y no me deja funcionar. Se supone que tengo "deberes", pero mi concentración se ha vuelto completamente indómita. Otra parte me acusa de irresponsable y el conflicto se desata dentro de mi y con mi entorno. Cómo explicar lo que ni yo entiendo.

Es irónico como el sentido de consecuencia se pierde en mi. Con lo gravitante que es para mi ese concepto, no puedo sino comenzar a comprender la incosecuencia ajena, ser tolerante con algo que jamás antes toleré.

Es increíble como todo es relativisable. Se vuelve desesperante, inconmesurable a tal punto que no vale la pena siquiera darle una segunda vuelta, algo tan mio, tan típico de mi.

El río fluye, según la versión de latin jazz que escucho, de esa canción de Sting que me encanta. Y la frase dice tanto sobre todo, con una segunta y tercera vuelta.

Ya mis palabras nada intentan explicar. Sólo son un fluir, un diálogo conmigo mismo, ahora que estoy más solo que nunca. Estas líneas son mi única compañía, mi único consejo y me aferro a ellas como si de ello dependiera mi existencia, porque aquí existo en ellas, ellas son lo trascendente que veo en mi. Y es tan poco, tan pobre esta trascendencia y, sin embargo, es tan importante para mi.

Cada día es una lucha, así lo veo. A veces conciente y otras no tanto. No tengo idea por qué es así y no importa lo que yo crea al respecto, porque una cosa es lo que piense y otra lo que siento. Hoy predomina lo último, en en día todo es sentimiento, no hay raciocinio posible, no hay evasiones, solo confrontación.

Todo esto me arrolla, arrulla, arroja, arriba y arremete sin piedad, sin pedirlo, sin pensarlo. Sólo me queda aperrar.

4 comentarios:

Carol dijo...

Palabras de un griego loco: El origen de todo es el cambio. Es imposible bañarse dos veces en el mismo río, porque ni tú ni el río son los mismos.

Palabras mías: Vamos, cabro...

Cronopio dijo...

El caos es el principio del orden....calma....

MeRiAdOx dijo...

Gracias a ambas... pero todo está bien dentro de mi... creo que una forma de mantener el equilibrio es esta... escribirlo... supongo que ustedes comprenderán muy bien esto...

Saludos!

isaias dijo...

También decían los clásicos:
Omnia mutantur nihil interit... todo cambia, nada se pierde...

Mantener el equilibro es algo que nunca he sabido hacer... no puedo darte consejos a este respecto...

abrazos compañero,
isaías