jueves, 17 de abril de 2014

Identidad y Cognición



Imbricación fundamental entre identidad y cognición
Extractos (cursivas) y análisis (ennegrecido) de una conferencia de Varela.




La autopoiesis trata el tema del organismo como sistema vivo mínimo, caracterizando su modo básico de identidad. Esto es, propiamente hablando, trata el tema a un nivel ontológico: el acento recae sobre la forma en que un sistema se convierte o deviene en una entidad distinguible, y no sobre su composición molecular específica y configuraciones históricas contingentes.

Para Varela, la autopoiesis se aplica directamente en el campo de la biología, por lo que sus ejemplos rondan este campo. Sin embargo, la aplicación del concepto puede extenderse a otros sistemas autónomos y autoreplicantes.

La autopoiesis pretende capturar los mecanismos o procesos que generan la identidad de lo vivo, y servir, así, como distinción categorial de lo vivo frente a lo no-vivo. Esta identidad equivale a una coherencia auto-producida: el mecanismo autopoiético se mantendrá a sí mismo como unidad distinta mientras su concatenación básica de procesos se mantenga intacta en presencia de perturbaciones, y desaparecerá cuando se enfrente a perturbaciones que superen cierto umbral de viabilidad, lo cual dependerá del sistema bajo consideración.

La elección del sistema es la puerta para abordar otras “identidades”, por decirlo de alguna forma. Bauman cita a Nicklas Luhmann como el sociólogo que acuñó la noción de autopoiesis dentro de su disciplina, en su libro “Modernidad Líquida”. Este es un ejemplo de otras disciplinas que pueden enriquecerse con esta dialéctica propuesta originalmente por Maturana y Varela.

Me parece que esta causalidad recíproca (propiedad de la autopoiesis, similar al principio de recursión organizativa de los sistemas complejos) hace mucho para evacuar la oposición mecanicismo/vitalismo, y nos permite movernos a una fase más productiva de identificación de diferentes modos de autoorganización en los que lo local y lo global se encuentran explícitamente entrelazados gracias a esta causalidad recíproca. La autopoiesis es un inmejorable ejemplo de este tipo de dialéctica entre el nivel de componentes locales y el todo global, unidos en relación recíproca a través de los requerimientos constitutivos de una entidad que se auto-separa de su entorno. En este sentido la autopoiesis, como caracterización de lo vivo, no cae en los extremos tradicionales tanto del vitalismo como del reduccionismo.

Un modo de aclarar la especificidad de la autopoiesis es pensar en su auto-referencialidad como aquella organización que mantiene la propia organización como invariante. Toda la constitución físico-química está en flujo constante; el patrón se mantiene, y solamente a través de su invarianza puede determinarse el flujo de los componentes que lo realizan.

Para mantener esa invarianza, el organismo vivo debe transformar su entorno para diferenciarse de él. El mismo acto de respirar es un ejemplo (de la biología) de transformación del entorno, que se produce en el individuo u organismo autopoiético, permitiéndole permanecer como tal en dicho entorno.

En resumen, esta permanente e implacable acción sobre lo que falta (esa característica o propiedad del entorno que se debe transformar para permitir la existencia del organismo) se convierte, desde el lado del observador, en la continua actividad cognitiva del sistema, que está a la base de la inconmensurable diferencia entre el entorno en el que el sistema es observado, y el mundo en el que opera el sistema.

En su propio origen esta actividad cognitiva[r1]  resulta paradójica. Por un lado la acción que da lugar a un mundo es un intento de restablecer un acoplamiento con un entorno que desafía la coherencia interna a través de encuentros y perturbaciones. Pero estas acciones, al mismo tiempo, demarcan y separan al sistema de su entorno, dando lugar a un mundo diferenciado.

Indudablemente la vida escala en complejidad[r2]  y el sistema analizado puede estar constituido por un grupo de seres autopoiéticos, a su vez. Este aumento de la complejidad también debiera impactar en la complejidad de la capacidad cognitiva del sistema.

El término cognitivo posee dos dimensiones constitutivas: en primer lugar su dimensión de acoplamiento, esto es, una unión con su entorno que permite su continuidad como entidad individual; en segundo lugar —forzando el lenguaje, lo reconozco— su dimensión imaginaria, es decir, el excedente de significatividad que una interacción adquiere, desde la perspectiva de la acción global del organismo.

En el desarrollo de este concepto, Varela señalaLa lógica fundamental del sistema nervioso es la de acoplar movimientos con una corriente de modulaciones sensoriales, de una forma circular”.

Solo en la fluidez del acople, se podría generar la capacidad de movimiento. Parece paradójico, cuando se entiende el movimiento como dirigirse en la dirección “deseada”. La intencionalidad del movimiento parece chocar con la idea de un acople, entre el entorno y el organismo. 

Sin embargo, la cognición de sistemas complejos no es la suma de las cogniciones de sus componentes. Las propiedades emergentes y la capacidad de autogeneración producen ramificaciones que bien pueden perdurar o no, dependiendo de su acople con el entorno.

El foco está en el acople, me parece. Ese movimiento debe ser correlativo al entorno, lo cual no implica necesariamente una causalidad ni una dirección o vector preferencial o exclusivo. 

Frente a lo que suele ser habitual, me gustaría enfatizar desde el comienzo el situacionismo de esta neuro-lógica: el estado de activación de los sensores viene dado, la mayoría de las veces, por los movimientos del organismo. En gran medida, la conducta es la regulación de la percepción. Esto no excluye, por supuesto, perturbaciones independientes que vienen del entorno. Pero lo que  típicamente se describe como “estímulo” en el laboratorio, una perturbación que es deliberadamente independiente de la actividad presente del organismo, es menos pertinente (fuera del laboratorio) para entender la biología de la cognición.

Las dinámicas neuronales que subyacen a una tarea percepto-motora, es un asunto de redes, un sistema bidireccional, altamente cooperativo, y no un una secuencia paso a paso de abstracción de información.

El foco está en la cooperación, me parece. Visto en un nivel tan complejo como una red neuronal, la bidireccionalidad de la interacción es fundamental, a mi entender, para la entender la cognición de sistemas más complejos aún, sin que esto cierre el paso a otras propiedades emergentes que no visualizamos.

Entonces, acople y cooperación son dos buenos conceptos para pensar en la cognición. El acople fluido será aquel donde la cooperación exista, por lo que me atrevo a decir que la cooperación es un principio superior al acople, en cuanto tenemos una complejidad creciente.

Es interesante observar que dentro de un sistema autopoiético, parece inevitable la aparición de sistemas autopoiéticos internos, en un proceso inevitable de aumento de la complejidad, lo cual resulta casi obvio de decir si damos por cierta nuestra evolución desde organismos unicelulares.

Ahora, pensemos por un momento en un movimiento social como un organismo vivo, nacido en el “caldo de cultivo” de una sociedad cada vez más grande y compleja. Estamos viendo el nacimiento de un nuevo organismo, llamado movimiento social, en este caldo de cultivo primordial. Un símil a la teoría de la aparición de la vida en el mar.

Pensemos ahora qué es el entorno donde los movimientos sociales (organismos) nacen, en ese caldo primordial.

Nuestro entorno hace 100 años era nuestra ciudad o nuestro país. Un movimiento social puede ser de tantas personas como se quiera, pero mayor que uno. Hace 100 años podíamos generar movimientos concertados, como un “gran” organismo, solo hasta donde nuestras comunicaciones llegaran (en un tiempo razonable a la velocidad de los acontecimientos).

Hoy, nuestra capacidad de comunicarnos a largas distancias y en forma instantánea es el caldo de cultivo de esta modernidad líquida, como la define Bauman. Este caldo de cultivo es totalmente diferente al que teníamos hace 100 años.

Otro elemento que acompaña a esta globalidad, de esta expansión del entorno, ha sido el crecimiento explosivo de la población y el aumento del consumo de recursos naturales.

Hoy se podría decir que el ser humano ha detenido el aumento de complejidad en la naturaleza “viva”, siendo quizás el principal contribuyente a su desaparición. Lo curioso es el aumento correlativo de la complejidad social e intelectual. Ya hemos creado máquinas autoreplicantes y el camino sigue su rumbo hacia la inteligencia artificial. Nota aparte, creo que Asimov fue un visionario, un creador de realidad y un intérprete de los peligros que enfrenta nuestra especie.

Podemos pensar en la sociedad humana  y sus relaciones como un ecosistema opuesto, antimateria del ecosistema que llamamos naturaleza (y de la cual el ser humano hace milenios que se siente superior). Dos sistemas autopoiéticos en contraposición. Esto implicaría, si estoy en lo cierto, que necesariamente debe existir un sistema autopoiético que contenga a la naturaleza y a la sociedad humana (o uno de ellos se destruirá por haber excedido al umbral de perturbación posible, y dada a la interdependencia entre el sistema autopoiético y su entorno ,irremediablemente el otro sistema también desaparecerá “ó” se producirá la simbiosis entre los sistemas).

Volviendo a esta suerte de aparición de un organismo en el caldo primordial de la modernidad líquida, es evidente que algunos lo logran y otros no. ¿Por qué?

La pregunta pretende ir a entender cómo se genera (el límite que define el sistema autopoiético como un ente independiente de su su entorno, pero que depende de este) la membrana qué permite el intercambio con el entorno, cómo se transmite la información internamente, cómo se produce la cognición, cuál el mecanismo de acople y si el nivel de complejidad permite una cognición sistémica, un movimiento fluido del organismo en su entorno.

Este potencial sistema autopoiético llamado movimiento social debería al menos considerar “…su dimensión de acoplamiento, esto es, una unión con su entorno que permite su continuidad como entidad individual…”






 [r1]http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-92272001000400004&script=sci_arttext

 [r2]http://www.publicacions.ub.edu/revistes/phonica7/documentos/731.pdf
 


miércoles, 2 de abril de 2014

Hijos de la Mente

"Supongo que eso significa que soy humana, pensó Wang-mu. No un dios. Tal vez sólo sea una bestia después de todo. Parte raman. Parte varelse. Pero más raman que varelse, al menos en sus días buenos. También Peter era como ella. Ambos formaban parte de la misma especie defectuosa. Peter y yo llamaremos a algún aiúa para que venga del Exterior y tome el control de un cuerpo diminuto que nuestros cuerpos hayan creado, y nos encargaremos de que ese niño sea varelse unos días y raman otros. Algunos días seremos buenos padres y otros días seremos unos fracasados. Algunos días estaremos desesperadamente tristes y otros seremos tan felices que apenas podremos soportarlo. Puedo vivir con eso."

Hijos de la Mente
Orson Scott  Card
Saga de Ender

Este texto me recuerda a la Hermandad Bene Gesserit de la Saga de Dune. Es un tema semejante entre ambas Sagas: el análisis de la capacidad humana de tener conciencia, especialmente en el aspecto de mayor comprensión y dominio de las propias emociones y pensamientos.


lunes, 10 de marzo de 2014

La vida privada de las estrellas: Supernovas

Para quienes disfruten de la astronomía y de la formación de lo que hoy nos permite existir como seres humanos, les dejo el capítulo de la fábrica de elementos del universo: las supernovas.

sábado, 8 de febrero de 2014

Tres maneras de ver el mundo

Brian Greene es un físico que realiza difusión científica acerca del universo, la teorías que existen y cómo comprender de forma simple lo que aquellas teorías implican en la vida cotidiana que todos entendemos.

Les comparto dos capítulos que pueden ver en cualquier orden, pero tal vez sea mejor que comiencen con Más allá del Cosmos, por ser más conocido el tema. Aquí explica de dónde nació la idea del salto cuántico, cómo Einstein se opuso a la idea y cómo fue que se descubrió quién tenía la razón, así como los avances tecnológicos que la física cuántica ha aportado a los seres humanos.

El siguiente video es El Universo Elegante, que recibe el mismo nombre del su libro, donde explora la teoría de cuerdas, como se gestó y como pareció perder el rumbo en un momento, hasta que un físico pareció encontrar la respuesta. Pero si esta teoría es cierta, todo lo que comprendemos del mundo podría quedar obsoleto para siempre. Aún queda mucho por descubrir de lo que llamamos universo.

Finalmente, de otro fuente, les dejo un video donde explican los fractales, su presencia abundante en la biología y cómo esta herramienta matemática representa una idea radical de cómo redirigir la forma en que miramos al mundo y al universo mismo. Sus creadores pertenecen a un sector marginado de la ciencia mainstream o corriente principal, sin embargo, a través del video es imposible negar que existe una posibilidad enorme de que los fractales sean la respuesta. En un momento del video, la forma en la que se construyen los fractales me recordó la manera en que Arquímides calculaba el volumen de cuerpos geométricos, adelantándose casi dos mil años a la época en que se inventó el cálculo infinitesimal (por Newton y Leibniz). Los fractales parecen ser una forma geométrica de tratar la infinitud, tal como hoy se hace con el cálculo de integrales y derivadas. Dos matemáticas o idiomas distintos para tratar los mismos problemas de la naturaleza. Solo el tiempo dirá para dónde avanzaremos.


Más allá del Cosmos:



El Universo Elegante:




El Universo es un Fractal:



sábado, 16 de noviembre de 2013

El Sol Desnudo - Asimov



Extractos del capítulo 16 del libro "El Sol Desnudo", de Isaac Asimov (1957):

"En las centésimas de segundo en que Baley vio como la mano del robot le quitaba la suya de la cortina, con la solicitud de la madre que protege a su hijo del fuego, se desató en su interior una revolución.

Arrebató a su vez la cortina de manos de Daneel y, tirando con toda su fuerza de ella, la arrancó de la ventana, haciéndola jirones.
—¡Camarada Elías! —le reconvino Daneel quedamente—. ¿No sabes el daño que puede causarte el espacio abierto?
—Sé muy bien lo que puede hacerme.

Se quedó mirando por la ventana. No había nada que ver: sólo tinieblas, pero dichas tinieblas eran el aire libre: espacio ¡limitado y libre de obstáculos, aunque no brillase la luz. Y él, Elías Baley, lo contemplaba cara a cara.

Por primera vez lo contemplaba libremente. Ya no lo hacía por jactancia, por perversa curiosidad o como medio para solucionar un asesinato. Lo contemplaba porque sabía que necesitaba hacerlo y, además, lo deseaba. En esto consistía la diferencia.

¡Las paredes no eran más que muletas! ¡La oscuridad y las muchedumbres también lo eran! Baley debió de considerarlas así, inconscientemente, y odiarlas aun cuando creía amarlas y necesitarlas. , Por qué, si no, le había irritado tanto que Gladia encerrase su retrato entre grises paredes?

Le dominó una sensación de triunfo y, como si ésta fuese contagiosa, un nuevo pensamiento surgió en su interior como un rito de victoria. Volviéndose aturdido a Daneel, Baley susurró:

—¡Cielos, Daneel! ¡Ya lo sé, ya lo sé!
—¿Qué sabes, camarada Elías?
—Sé lo que pasó con el arma; sé quién es el responsable. En un momento, todo ha adquirido sentido ante mis ojos."

*Nota del editor: No sé que sucede, pero si ponen "El Sol Desnudo" en Google y van a las imágenes, aparecen muchas vaginas. ¿Será una especie de clave secreta que encontré sin querer?


jueves, 7 de noviembre de 2013

Hay que ponerle el cascabel a los combustibles fósiles

Aunque se trata de una campaña originada en España, hace rato que vengo siguiendo al grupo de InspirAction, ya  que sus campañas apuntan al corazón de varios temas que nos tienen hoy con una desigualdad galopante en el mundo y de lo cual en Chile sabemos bastante. A continuación les dejo la invitación de este grupo a firmar una petición que busca terminar con los subsidios a los combustibles fósiles, fuente de tantas guerras y miserias durante el último siglo.



Hay que ponerle el cascabel a los combustibles fósiles

A estas alturas, con el IPCC - es decir, con miles de los científicos más reconocidos de todo el mundo -afirmando y demostrando que el Cambio climático es con toda certeza responsabilidad del ser humano, ya es difícil encontrar algún “loco” que siga negando la evidencia. 

Ahora, hasta los que sienten que sus intereses son opuestos, han tenido que afirmarlo. Sin embargo sus mensajes siguen publicitando y protegiendo las mismas “ideas locas” que defienden que tiene sentido priorizar sus beneficios económicos a corto plazo frente a la supervivencia presente y futura de las personas, la biodiversidad y en definitiva, del planeta. 

Es necesario negar y desmentir estos mensajes que dicen “que para ganar competencia hay que eliminar los subsidios a las renovables”, “que el riesgo que conlleva fracking no es suficiente para abandonar la gran rentabilidad económica que supondría” o que “el mantenimiento de los subsidios a combustibles fósiles es imprescindible”. Para ello nació la AEPCF (Asociación Española de Productores de Combustibles Fósiles) una asociación que sin pelos en la lengua dice casi textualmente lo que muchas otras empresas nos quieren decir, pero sin adornarlo como ellas. 

Échale un vistazo, no te quedes con la curiosidad de leer sus barbaridades

Esta ficticia empresa nos abre las puertas a una dura realidad que es peor que la ficción que hemos creado. ¡El poder político del oligopolio empresarial en este país (y en realidad, en el mundo), sobre todo en el sector energético, es tan potente que hay que ponerle el cascabel al gato Ya!.
 
Estas multinacionales y este sistema que nos mantienen adictos a un modelo energético destructivo y contaminante basado en combustibles fósiles deben cambiar. Y para hacerlo, debemos darles “donde más les duele”, en los $$$. Cada año, los combustibles fósiles reciben miles de millones de euros de nuestros impuestos: en 2010 fueron $409.000 millones que ascendieron en 2011 a $523.000 millones más. 

En 2009 el G20 se comprometió a eliminar los subsidios a combustibles fósiles. Y este compromiso se ha oído desde entonces en muchas ocasiones. Pero la realidad es que cada año se destina más dinero. Este dinero, nuestro dinero, está siendo utilizado para mantener una energía sucia, insostenible y que está acelerando la destrucción de nuestros recursos naturales y están amenazando nuestro clima y nuestro bienestar. 

Ya es hora de decir ¡BASTA!
 
Entre el 11 y el 22 de noviembre, la organización InspirAction viajará a Varsovia a la Cumbre de Naciones Unidas para el Cambio climático para pedir a los líderes mundiales que transformen su compromiso de acabar con las subvenciones a combustibles fósiles en acción. 

           
Acerca de InspirAction
InspirAction es un movimiento de personas que denuncian el escándalo de la pobreza y ayudan a erradicarla, de forma práctica y real, trabajando con organizaciones locales en todo el mundo. El objetivo de InspirAction es desafiar y cambiar los sistemas que favorecen a los ricos y poderosos en detrimento de los pobres y marginados. 

Para más información, por favor, ponte en contacto con Alejandro González:


Teléfono: +34 672089800

www.inspiraction.org



domingo, 13 de octubre de 2013

Vórtice









Si antes pensaba que no me conocía, creo que hoy puedo afirmar que el presente es un vórtice loco que te pone unos subidones de la puta madre (como diría un español). En este vórtice, donde te estás conociendo, la cosa se pone inestable y tienes que afirmarte rápido, porque si no puedes, vas a salir volando sin destino.

Resulta tan fácil perderse, o al menos es posible verlo alrededor, ya que no es mi caso. Cárcamo reencontrando en su programa de TV a un padre alcohólico rehabilitado que se fue e hizo otra familia, dejando atrás a una hija que no lo odiaba y que quería reencontrarse con él. El drama de la vida real a la vuelta de la esquina, frente a tus ojos y, sin embargo, tu vida sigue girando en su propio vórtice, con esa imagen en 24 pulgadas tan cercana como irreal, casi como una película.

En mi caso, no puedo imaginar lo que sería perderse. Pertenezco a un grupo de personas que tiene certezas, que siente seguridad de lo que tiene, no porque no lo pueda perder, sino porque sé que está ahí ahora mismo. Sé que la vida es incierta y que las tragedias están a la vuelta de la esquina y, por qué no, podría pasarme. Pero pese a ese conocimiento, prefiero quedarme con el vórtice en el que me encuentro y ver lo demás con la cercanía que me lo permitan las circunstancias. 

¿Siempre? se puede elegir salir del vórtice para mirar más allá (al menos, con ciertas herramientas cognitivas). Si pudieras, sería para tratar de dirigir tu vida hacia un destino elegido, para ampliar tus horizontes y crear relaciones duraderas. En mi caso, creo que es la certeza (la conciencia de ella) la que me entrega ese sustento en la tormenta. Es como un asiento de primera clase al escenario de mi vida. Desde lo más bello a lo más terrible, todo estará ahí en su momento y podré disfrutarlo o tendré que hacer de tripas corazón, según sean las circunstancias. En este momento, la certeza de amar y disfrutar con felicidad lo que ahora me rodea y en lo que estoy imbuido, me de la fe suficiente para saber que es solo un tránsito y que si me lo pierdo, nunca más podré vivirlo y disfrutarlo. Ahora lo sé, ahora que he sido padre por primera vez y que no reconozco lo que me está pasando, pero que me encanta. Heavy, pero han pasado 5 años y 8 meses desde este enlace y ahí está, la línea que une los puntos.

Toda esta analogía sobre el vórtice como expresión de reflexión individual, me llevó a preguntarme sobre esta suma de vórtices que llamamos humanidad. El sentido de un tiempo lineal induce la idea de un río. ¿Qué clase de valle estamos recorriendo y moldeando?, ¿podría ser conscientemente moldeado por este conjunto de vórtices en pleno movimiento? En cierta forma estoy contribuyendo a este recorrido que hace mi especie, pero resulta desalentador ver el camino que aparentemente llevamos. Quisiera contribuir de alguna forma a ese grado de conciencia (colectiva) que nos permita guiar nuestro tránsito hacia un destino más esperanzador.



 




viernes, 23 de agosto de 2013

Evolucion urbana: abstracción histórica del espacio público



Desde el principio de la historia humana, las ciudades han nacido y crecido gracias a la asociación de personas en torno a la producción de bienes de alguna clase, ya sea solamente para el sustento básico, en los casos más precarios, hasta la producción de bienes más complejos o intangibles inclusive, como ocurre con muchas ciudades norteamericanas que se desarrollan en torno a universidades, productoras de conocimiento, si lo vemos desde un punto de vista optimista.

La ciudad es aquí el equivalente al oikos que emplea Alberto Mayol en su análisis del modelo político chileno . Allí se suceden la mayor parte de las relaciones sociales que existen o han existido. La ciudad es la convivencia por antonomasia, desde la escala más reducida del individuo con su entorno, pasando por la familia y llegando hasta los distintos grupos, sus relaciones internas y con otros grupos.

Si consideramos a la ciudad como un reflejo de la realidad política e institucional de un país, entonces es posible hacer una serie de correlaciones bastante odiosas, como por ejemplo, el grado de centralismo de un país visto en la concentración de recursos económicos de una capital. También podemos hacer el ejercicio con un prisma más pragmático, como el grado de desarrollo medido en áreas verdes per cápita o porcentaje de cobertura de servicios básicos, tales como servicios sanitarios, de transporte, de salud, educacionales, entre muchos otros.

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Sin entrar en la discusión del modelo de sociedad que un país ostenta, la ciudad, como ente abstracto, parece ser un buen lienzo donde pintar (o ver como otros pintan) dicho modelo. Es en su interior donde se producen los procesos sociales y es el desarrollo de la sociedad que la habita lo que impactará en el tipo de ciudad que resultará después de un período de tiempo determinado.

Ya hecha la pintura, una instantánea de este cuadro en evolución me indicará, por ejemplo, los movimientos de los diversos estratos sociales, como se puede ver en Santiago en el eje Alameda – Providencia – Apoquindo, donde las construcciones hablan de un proceso de migración de las familias ricas en los últimos 100 años.

Por qué las familias ricas se alejan del centro urbano y se retiran hacia zonas cada vez más aisladas, es un fenómeno interesante, pero totalmente ajeno a la ciudad. La ciudad refleja la realidad, es el escenario de la escena. Otros son los actores.

Si la mano se mueve con su pincel sobre este lienzo que es la ciudad, no es a causa de la forma del lienzo, es a causa de la intensión del artista o, en este caso, de las familias ricas. La ciudad nace y crece conforme sus habitantes se desplazan y conviven, la ciudad vive en función de la sangre que corre por sus venas, la ciudad es movimiento, es tiempo y espacio.

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Para el Bicentenario de Chile se proyectaron una serie de imágenes sobre el margen del río Mapocho, donde las luces, interactuando con los relieves y sombras, metamorfoseaban el contenido mismo de esas imágenes lanzadas sobre el río. La pintura y el lienzo en su estado dinámico más puro y real. Un instante para recordar los 200 años de Chile, un espacio ocupado por los habitantes de la ciudad, observando una composición que tuvo su momento y que nunca más volverá a ser igual. Así es como la ciudad, en un instante, puede reflejar las ilusiones y pesares de sus habitantes, en un instante algunos pintan y otros observan, al igual que en la orilla del río Mapocho para el Bicentenario.

La ciudad no solo refleja, transmuta. El reflejo es observado por el habitante, abriendo un nuevo flanco de preguntas. ¿Qué es lo que veo reflejado?

Visto con suficiente perspectiva, el reflejo que es la ciudad nos indica la experiencia de la vida humana, sus potencialidades, los caminos recorridos. A veces basta con observar aquello que se concentra en las intersecciones, en las disyuntivas de la ciudad.

¿Cabrá esperar entonces que el deseo de pintar una realidad diferente para la sociedad, así como la ejecución de ese deseo, se reflejen en la ciudad? Si vemos el aumento de las ciclovías en Santiago los últimos años, por ejemplo, como efecto del aumento del uso de las bicicletas, entonces la respuesta es afirmativa. Se trata, no obstante, de un proceso masivo y paulatino, más que el efecto de un grupo pequeño que se empecina en recorrer las calles en bicicleta. Así como en un comienzo solo existían “Ciclistas Furiosos”, hoy las agrupaciones se han multiplicado, tanto en cantidad, como en carácter e intereses.

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El deseo de la sociedad chilena, entendida esta como el artista que crea, ha sido crecer, ser desarrollados a la mirada de la cultura occidental a la cual pertenecemos. Digo pertenecemos en concordancia con la madre España que nos parió.

En la gestación de nuestro país estaba el orden de las calles a la usanza española, la plaza de armas y los demás elementos que conformaban a una ciudad de ese entonces. Esta instantánea nos habla de un instante de orden y fuerza. En ese instante la ciudad es posesión, es imposición de un orden civilizador, en contra del caos natural que existía a ojos de nuestra Madre.

En el parto de nuestra república, en aquel violento nacimiento, el orden y la fuerza, antes que la razón, quedó gravada a fuego debido a la impronta de nuestra madre. Las plazas de armas se fundaron y multiplicaron, se destruyeron y volvieron a nacer, en esta república infante. No hubo razón, libertad, bondad o armonía en la pintura de aquellos días. Las ciudades, iguales unas a otras, adaptaban el medio a su alrededor, los colores y pinceles eran importados, los trazados eran mecánicos, sin gracia.

Después de 200 años, la ciudad donde se instaló el conquistador me muestra una instantánea diferente. El orden sigue existiendo, al menos donde el poder ejecutivo reside, manifestado por el Palacio de La Moneda. Santiago Centro aún sobrevive al boom inmobiliario, aunque a duras penas.

Hacia la periferia, Santiago muestra múltiples realidades. Zonas donde los patrones son repetitivos, ejecutivos, eficientes. Zonas donde los patrones son trazos largos y poderosos, a veces un tanto caóticos. Mozaicos. Arcilla. Las formas, texturas, colores y distribución casi no siguen un orden general.

Parece existir heterogeneidad, para un espectador recién llegado. Pedro de Valdivia, en un milagro de proporciones, aparece sobrevolando Santiago en un helicóptero y mira hacia abajo. Verá las monstruosas construcciones, el caos, la contaminación. Entrará en un ataque de pánico, no precisamente por el viaje en el tiempo. Igual que el provinciano ante la perspectiva de viajar solo y por primera vez a Santiago. Lo sé por experiencia propia.

Las ciudades en las regiones del centro de Chile, que es donde se instalaron los hijos de la recién parida república, son regulares, ordenadas. Aunque por poco tiempo, porque los márgenes de la pintura crecen y el artista de hoy es diametralmente diferente al de hace 200 años.

El orden de Santiago se ahogó bajo la avalancha del crecimiento y esa avalancha continúa esparciéndose.

El tiempo no pasa en vano dicen y también que más sabe el diablo por viejo que por diablo. El espectador histórico puede hacer su interpretación del reflejo.

El hijo, con la impronta del orden, salió al mundo y se encontró con las ideas de un orden diferente.

Aquí cabe preguntarnos si el artista es a su vez habitante. No es una pregunta trivial. Hay miles de argumentos tanto para una respuesta afirmativa como negativa, así que debemos tomar una decisión y seguir con ella hasta el final.

Considero que el artista es el precursor del cambio, pero no cualquiera, sino el temporal. Es en la dinámica donde la perspectiva toma fuerza. Artista es el que crea, por lo tanto, es en la creación donde encontraremos como residente al artista. Un cuadro en una galería de arte no es creación, es exposición. Artista se es solo cuando empujamos el pincel sobre el lienzo, es el movimiento y su estela.

En habitante, por su parte, es lo estático, es la instantánea de ese reflejo. El habitante está, mientras que el artista es.

Creo que se puede ser ambos, pero también cada uno por separado. He ahí lo complejo, he ahí también el resultado de la creación.

En el nacimiento de la República, el orden era la impronta de la Madre. Sin ella, el hijo buscó su propio camino. Ahí nació el primer artista y el primer habitante. Los pinceles en el suelo, las pinturas sobre la mesa. Alguien debía pintar.

Es curioso lo que sucede a veces, cuando uno logra captar en perspectiva un momento álgido. Indudablemente no sucede masivamente, pero sea más o menos importante o no ese momento, la perspectiva resulta tranquilizadora. La duda se acaba y al frente vemos lo que sin duda pensamos que vendrá.

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El momento álgido hace al artista y su impronta se impregna en los nuevos trazos. La humanidad impregna la instantánea de dudas y decisiones, de ideas y acciones. Nacen los artistas y los habitantes de la obra.

Mirar la ciudad es mirar el cuadro completo, no su manufactura, ni sus influencias de estilo. Mirar el cuadro es ser habitante. Mirar no es academia, es experiencia. El habitante observa y se refleja en la obra que es su ciudad.

Qué es el espacio público sino la multitud reflejada. Allí donde el reflejo permita ver los rostros, el espacio público adquirirá intimidad, sentido de grupo. Allí donde el reflejo sean estelas de rostros al pasar, el espacio público será efímero e individual.

En este gran cuadro, los reflejos serán heterogéneos, con zonas de mayor claridad e intimidad y zonas con mayor indefinición y soledad. El juego del observador histórico es ver en una instantánea la distribución de esa heterogeneidad.

Me pregunto si el cordón umbilical que nos unía a nuestra Madre Patria se enredó con demasiada fuerza en nuestro cuello. Un daño permanente que nos produjo problemas a la vista. Así, como varios famosos impresionistas, nuestro cuadro podría el resultado de una falla de nacimiento.

Sea cual fuera la herencia de nuestro origen, el tiempo ha dado pie para la aparición de nuevas perspectivas. En la dinámica del tiempo, el artista y el habitante cambian, dan paso a las siguientes generaciones. Con o sin herencia de por medio, se mantendrán ciertas líneas, se intercambiarán y surgirán nuevas.

Existen ciertas características que rodean al artista. El creador, por antonomasia, es voluntad. Solo a través de la voluntad podemos transmutar los deseos en realidad.

El habitante es contemplación. A través de la contemplación se vive la experiencia del reflejo. A través del reflejo entendemos la intimidad y la soledad. Y habitamos. Sin duda tenderemos a buscar esa porción del cuadro que nos parezca mejor. Si no podemos ver en perspectiva y la zona que habitamos es homogénea, probablemente habitemos sin preguntarnos por otras zonas del gran cuadro. Si esa homogeneidad es de mayor o menor nitidez, definirá nuestra perspectiva del cuadro. Y lo habitaremos en concordancia con esa experiencia. De mismo modo, si logramos percibir la heterogeneidad, podremos escoger los espacios que nos reflejen mejor.

He aquí la consecuencia de la textura del espacio público. El efecto sobre quien contempla. Nietzche decía que solo vemos a través del prisma de nuestras pasiones, lo cual tiene sentido si recurrimos a la figura del habitante como espectador. Sin duda hay efectos en ambos sentidos, pero en el cuadro grande, donde habita la persona, la experiencia de la contemplación está teñida por la individualidad de la persona. La experiencia de la contemplación es siempre una experiencia personal e intransferible, atribuible a las dimensiones de desarrollo que posea cada persona.

Es interesante constatar que ahí donde las personas poseen menores dimensiones de desarrollo personal, medible por ejemplo a través del nivel educacional, la textura del espacio público es pobre. La homogeneidad de los conjuntos de viviendas sociales en Chile es abismante, así como la falta de espacios públicos y de conectividad.

Las relaciones entre el habitante y su espacio, entendido esto como el proceso de creación mutua de espacio y experiencia, son harina de otro costal. Pero resulta casi insultante no mirar brevemente las causas que originan la textura que nos ofrece el cuadro en el presente.

Pensemos en el presente como en el mayor período de expansión del cuadro o concepto de ciudad que ha vivido Chile. Pensemos en los últimos 30 o 40 años.

Fuente Imagen

miércoles, 21 de agosto de 2013

Estúpido y razonable ajedrez



Esta columna no sería nada sin los comentarios. Si uno observa el panorama general, se dará cuenta que mayoritariamente hay quienes encuentran estúpida la propuesta (ajedrez como método de enseñanza básica) y quienes la defienden con razones desde la experiencia.

Es una columna que estimula porque aborda un tema sensible en la fauna chilensis... varios temas en realidad, pero principalmente mezcladas con emociones mal dirigidas. Por qué viene este weon a proponer tonteras cuando no hay ni libros en los colegios. El razonamiento de los defensores es muy bueno, pues el ajedrez es un juego tremendamente estimulante y simple a la vez. Claro, podrías tener un video juego 3D para estimular, pero un ajedrez lo puede hacer cualquiera, con materiales reciclados si no tiene cómo pagarlo. Es un juego que puede ser transversal a la clase social, si las cosas fueran distintas en nuestra super linda sociedad-educación.

Hace años nos juntabamos seguido con un amigo. Jugabamos a la pelota, hacíamos carretes variados, con cachos, con naipes y, durante una época larga, con ajedrez. De las 100 veces que jugamos, él ganó 99. Cuando gané, decidí que no quería jugar más con él. La probabilidad de perder nuevamente (99% según la estadística) era muy alta y el sabor de la última victoria se convirtió en mi convicción. Era mi retiro digno.

¿Me hizo más inteligente el ajedrez? No lo sé, pero sí me doy cuenta de que puedo reflexionar sobre aquello en forma similar a cuando debo pensar en las jugadas y posibilidades dentro de una partida de ajedrez. Ahí te das cuenta de que un escenario nunca está cerrado, siempre hay opciones y consecuencias... y cuando menos te lo imaginas tienes un caballo encima, acorralado tras una torre, mientras la reina vigila tu último destino.

Proponer que el ajedrez es bueno, malo o estúpido da lo mismo a final de cuentas, si no eres capaz de ver dónde está la real discusión, lo que significa educación versus lo que tenemos.

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